El académico de moda Edwad Salazar decía que Fernando Gaitán escribió dos novelas fundamentales sobre las economías bandera de Colombia en el siglo XX: el café (con ‘Cafe, con Aroma de Mujer’) y con la industria textil, gracias a ‘Yo soy Betty, la fea’, su obra más universal.

Pero aparte de su trama, que ha sido tan reproducida en todo el mundo, lo que mostraba la novela también era al país como una industria de moda incipiente.

De hecho, para 1999 Colombia comenzaba a atravesar su estado de industria textil a industria de moda. Colombiamoda llevaba 10 años en el panorama, pero aún, y como se vio en la novela, se elogiaba la excelente calidad textil del producto por encima del diseño, que comenzaba a tener nombres de primera generación, que se mencionan en la novela.

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Asimismo, aparecía Silvia Tcherassi y Armando, aunque pésimamente ejecutado, fue pionero en temas como la producción de series cortas, cosa que ampliaría Betty después y en plenos años 90 tomaría el lema del 2010 de la inclusión.

Pero, para 2024 y con más de veinte años después, con una industria de moda que es reconocida como una de las mejores en Latinoamérica y representantes como Johanna Ortiz, Cubel y Esteban Cortázar en semanas de la moda… ¿cómo cambió para Ecomoda el mundo? ¿Cómo tomará Hugo Lombardi el estar en una sociedad que lo puede cancelar por sus opiniones excluyentes? ¿Y más cuando con los diseños de Andrés Otálora irá a la Semana de la Moda de París junto a Patricia y a Marcela?

NUEVA MUJER COLOMBIA habló con Julián Arango, Natalia Ramírez sobre cómo vivirán en Ecomoda todos estos cambios.

‘Betty’ fue muy adelantada a su tiempo si hablamos de inclusión y producción de moda. ¿ Cómo veremos su evolución?

Julián Arango (JA): imagínate la evolución que tiene esa primera idea de simplemente una persona que no se sentía que no conectaba con la sociedad  por su supuesto problema, que era ser fea. 

Y a dónde llega todo esto a hoy en día, donde Hugo Lombardi va a París con su nueva colección el mismo día que se va a presentar Christian Dior y Yves Saint Laurent. Esto es una evolución de una idea muy pequeña, y mira hasta dónde va llegando.

Marcela era ícono de estilo con su peinado, Patricia con su vestido de Bettina Spitz y Hugo se inspiró en los diseñadores de la época. ¿Cómo han tomado para sus personajes todos estos años de cambio de la moda colombiana?

Natalia Ramirez (NR): Marcela sigue representando al cien por ciento Colombia. Sigue con Bettina, sigue con Galería Cano, sigue , no con Mario Hernández…creo que que Betty en general es una representación y una cara diferente de Colombia ante el mundo. 

Creo que en su momento como Juan Valdez fue en su momento,  pues Betty la fea ha perdurado igual ante el mundo mostrando lo que es Colombia.  Una cara diferente de Colombia.

Lorna Cepeda (LC): Patricia ha sido muy fiel a su mismo estilo.  Por supuesto, con telas más baratas, pero vestidoras. Tenemos en la misma Colombia o en cualquier otra parte, te puedes conseguir tela y mandarte hacer la ropa que a tu gusto y sentirte bien, igual.  Puede ser un diseño de Hugo Lombardi para que tú también te puedas ver bien, y en el caso de Patricia pues a no ser de que Hugo se lo regale (risas).

NR: pero tú te imaginas lo que significa para Patricia Fernández llegar a París y ver toda la moda…

Atormentaría al ‘Cuartel’ durante los próximos cien años. Nos consta.

LC: (Risas) Sí, por favor.

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En 2024 la moda es más ‘inclusiva’. En el caso de Hugo y Ecomoda misma se veían muchos sesgos de clase y otros elementos problemáticos. ¿Cómo le cae a Hugo ahora estar en una era donde cualquiera puede grabarte y cancelarte por lo que dices?

JA: Hugo sigue siendo el mismo Hugo, sigue pensando lo mismo y sigue haciendo bullying.  Lo que pasa es que Hugo tiene una forma nueva de decir las cosas. Dice: » pienso que eres tal cosa, pero como soy una persona incluyente no te lo voy a decir”.  Pero ya se lo dijo.

Otra cosa son los peinados y vestidos de sus personajes, que son statement de moda y son altamente reconocibles en disfraces y memes. ¿Qué cambia en esta ocasión?

NR: en esta ocasión, Marcela está muy cercana a lo que fue hace 25 años, pero sin ser tan agresivo. Cuando  a ti te queda bien un peinado, pues ya no vas a cambiar el peinado, si ya sabes que te quedó bien. Fíjate el de Hugo (señala a Arango), le queda bien ese.

JA: Lo que me he ahorrado en champú…

LC: Patricia tiene unos cambios, pero sí es rubia, fiel a su look, porque así le gusta.

No tiene sentido. A tí te decían ‘Peliteñida’, pero actualmente, en este país somos peliteñidas casi todas.

LC: Todas. Claro, por supuesto. Entonces ya que no la critiquen tanto. Fíjate que a ella le hacían bullying todo el tiempo, qué pecado.

JA: pero ahora Patricia va a tener una carta de presentación para decir, “yo estuve en París”.

Todo lo que usaban en la novela e incluso lo que usaba Betty ahora es alabado y reinterpretado en TikTok y la Generación Z lo ama. ¿Qué piensan de eso?

NR: los memes, todo, es impresionante. Agradezco todos los días de mi vida por esta oportunidad de estar en algo tan grande como Betty, la fea.

JA: somos parte de la cultura. Es como se habla, se habla de ‘Betty la fea’. Se viste como ella. Estamos a la altura de un ajiaco. Somos Colombia. Y Karol G en la canción pone la novela. Somos referente para Colombia.

Y así,  yo creo que el hecho de que las nuevas generaciones entiendan,  se sientan identificados y fuera eso se rían con nosotros es porque  es una idea atemporal y universal.

Con el boom de los diseñadores colombianos, ¿cómo vemos el crecimiento de la moda nacional en la telenovela?

NR: siento que la oportunidad de estar de verdad en la Semana de la Moda de  París para Andrés y para lo que significa Hugo Lombardi es maravilloso, pero en la serie también tenemos grandes diseñadores colombianos mostrando todo su talento. Tuve piezas de Andrés Yáñez, Guarnizo, lo colombiano está súper presente.

JA: con Hugo llegan las nuevas generaciones que tienen nuevos conceptos, y a Hugo le pegan más duro, pero no se va a dejar. Y al estar en París lo va a nutrir una cantidad.

Hugo es el Hugo que todos quieren ver, o que todo el mundo no quería que pasara si estaba en París. Pues de malas.





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Hoy en día, es verdaderamente raro que una colección genere emoción genuina por la propuesta de su director creativo. Luego de años de logos sobrevalorados, hypes tan huecos como la cáscara de una nuez, y remakes de éxitos pasados, pocas marcas logran consolidar una propuesta sólida más allá de sus primeras filas o espectáculo.

Pero Galliano, quien robó alientos con su colección de Alta Costura de Margiela, Robert Wun, Daniel Roseberry de Schiaparelli y Thom Browne, entre otros,  les deben todo a esos diseñadores que lo sacrificaron todo para ser leyendas. Y también, claro, a sus validadoras.

Justamente, FX y Apple TV han sacado tres series que cuentan sus historias. De esto se tratan.

Cristóbal Balenciaga, en Star + Latinoamérica

En un tono tan efectivo y elegante como el diseñador que lleva el nombre de este programa, Alberto San Juan se mete en la piel del legendario modisto español. De manera intimista y tan poética y profunda como su diseño, este recuerda con una periodista inglesa su ascenso en el mundo de la moda huyendo de la Guerra Civil Española para ir a un París deslumbrado por Schiaparelli.

Sus desencuentros (con la misma Coco Chanel),su triunfos, su obsesión por crear nuevas envolvencias más allá de cualquier parámetro de perfección son retratadas con respeto y rigurosidad en esta miniserie de seis capítulos.

El vestuario está a cargo de Bina Daigeler, quién también se encargó del vestuario de Mulán, el live action, y de Pepi Ruiz Dorado. Entre los dos captaron la esencia de un modisto que hizo de la exploración en términos simples (y nada más complicado) un sello que la casa actual ha desdibujado por completo.

La serie se puede ver en Star + Latinoamérica.

‘The New Look’, en Apple TV

Casi todas las biografías en la pantalla de Coco Chanel tapan convenientemente su pasado nazi colaboracionista, el cómo trató de que los nazis en Francia aprehendieran a su socio Pierre Wertheimer (financiador de su famoso perfume, Chanel No. 5), y su posterior repudio en Francia en los años 50 por todo lo que hizo.

Esto es lo que cuenta precisamente esta serie, con Juliette Binoche como la controversial diseñadora, quien para esa época tiene una rivalidad con quien la hará caer, así como lo hizo ella con Poiret: Christian Dior (Ben Mendelsohn), inventor del New Look y quien constreñirá de manera magistral a las mujeres con su cintura pequeña y falda amplia a otra vez la quietud, la impostación y el glamour que predominarán en los años 50.

Chanel, defensora del minimalismo a ultranza, será su peor crítica, pero su pasado la alcanza. Porque también aparecen en la serie Balenciaga, Lucien Lelong (diseñador que ayudó a Wertheimer y a otros a salir de la Francia ocupada y luego tomó las riendas de la recuperación de la moda en ese país en la posguerra, interpretado por John Malkovich) y la hermana de Dior, Catherine, interpretada por una Maisie Williams que en estas semanas de moda se ha apropiado del product plácement de la serie con unos looks exquisitos.

Apunte: Glenn Close es la gloriosa editora Carmel Snow, quien cimenta el camino para Diana Vreeland, y posteriormente, Anna Wintour.

‘Feud: Capote vs. The Swans’, por HBO Max España

La serie, que por alguna extraña razón no ha llegado a Latinoamérica de la mano de Star + ( y más con tantísimos fans de todo lo que hace Ryan Murphy), cuenta la traición del legendario, snob y autodestructivo escritor Truman Capote ( Tom Hollander no tiene que envidiarle nada a Philip Seymour Hoffman, que ganó su Óscar interpretándolo) hacia sus mejores amigas de alta sociedad, ‘Los cisnes’, pertenecientes todas ellas a la alta sociedad de Nueva York de los años 40 a los 80.

Esto, en un artículo que retrataba sus desgracias e incidencias, aunque fuera con los nombres cambiados.

Como tenía que ser con Ryan Murphy, la serie derrocha glamour, exquisitez,nostalgia, drama. Sus personajes por sí mismos dan todo el material.

Babe Paley, aquella elegante ex editora de Vogue (Naomi Watts), cuerneada por su marido, la esplendorosa Lee Radziwill ( Calista Flockhart) , hermana de alguien que siempre la va a opacar y esa será su tragedia, Jackie Kennedy, C.Z Guest ( Chloe Sevigny) , jardinera y una de las pocas que no destruye al escritor, Slim Keith ( Diane Lane), decidida y sin prejuicios, Ann Woodward ( Demi Moore) acusada por el mismo Capote de dispararle a su marido, aunque fuese inocente, Joanne Carson ( Molly Ringwald) , una de las esposas del legendario Johnny Carson, y Jessica Lange, actriz fetiche de Muephy, que en esta ocasión interpreta a la madre del escritor, son los glamurosos cisnes que hacen de esta historia una de las más fascinantes del siglo XX.

Es delicioso ver cómo Murphy no se deja engañar por la insipidez de la juventud y los idolitos actuales y potencia en actrices maduras y consagradas personajes tan complejos y tan bien vestidos (como siempre lo hace) , hasta por diseñadores actuales.

Porque Zac Posen fue quien creó el traje de cada una desplegando lo mejor de su maestría en volúmenes y texturas para su icónica escena de su fiesta de Halloween. Acá puede ver el detrás de este momento:

Si tiene una VPN ajena a Latam y en lo que alguien piensa que en Latinoamérica también somos fans de Ryan Murphy y merecemos ver las series al tiempo que en Estados Unidos y Europa, tome una copa de champaña y vea este espectáculo de moda, belleza y traición.

Más personajes tan complejos como los que nos brinda este famoso director y productor.





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Si es cachaco en Carnaval de Barranquilla y es su primera vez, quizás un plan que incluya los highlights más importantes podría ser su solución en vez llegar a una ciudad con infinitas posibilidades de fiesta.

Porque las más representativas (Coronación de la Reina del Carnaval y Batalla de Flores) estarán atestadas y si va en gradería normal o ya todo es copado o es un caos. Pero con experiencias como las del Marriott Bonvoy se las puede ahorrar.

Esta es la que brinda el hotel Marriott Barranquilla, que desde su inauguración en 2022 se ha convertido en uno de los lugares referentes de experiencias únicas y lujo, así como de encuentros y actividades en la capital del departamento del Atlántico.

En una experiencia de tres días, que incluyen actividades culturales como la visita al Museo del Carnaval, y disfrutar de la verbena, escenificación que tiene los típicos silloncitos de madera de colores, las mesas y en donde puede comer los tradicionales ‘fritos’ como la arepa de huevo, carimañola y chicharrón con ‘bollo’, con una buena cerveza fría.

Todo, mientras puede ver a grupos de champeta bailar con su flow arrollador, escuchar la flauta de millo con un poderoso porro, o bailar el mapalé.

Y claro, en donde pasa todo también puede hacerlo desde un espacio privilegiado.

Gozar el Carnaval nunca fue tan cómodo y tan relajado

Con la experiencia del Marriott Bonvoy del Carnaval de Barranquilla literalmente usted puede “cogerla suave”, porque hay un bus que lo lleva con la mejor de las boletas (alfombra roja) al estadio Romelio Martínez a uno de los espacios, con silla, mesa y con suficiente espacio para bailar, para gozarse la Noche de la Coronación.

Y desde ahí usted puede ver las impresionantes coreografías de todos los ritmos de la Costa Caribe colombiana magníficamente escenificadas, con la Reina del Carnaval a la cabeza.

Así, en este 2024, Melissa Cure,afrontando todas las críticas, arrolló con una simpatía, sabor, afinación, precisión y unos trajes que hicieron de su performance en cada aspecto un espectáculo visual y de conexión con estas fiestas para quienes venían por primera vez a presenciarlo en la ciudad.

También, luego de este abrebocas, puede disfrutar de ritmos como los de Carlos Vives, que tiene una energía arrolladora y un pool renovado de músicos, o del mítico Silvestre Dangond, que siendo sinceros, sí le gana y en mucho a Dua Lipa si se habla de actitudes kitsch y presencia escénica. Todo, en medio de whisky (el tradicional Old Parr, un clásico costeño que refleja aspiracionalidad y nunca falta en ningún festejo en esa zona), tequila y cervezas, así como agua y gaseosas.

Complementado con una gran picada de butifarra, chorizo, yuca y bollo para aguantar toda la noche. Ojo: no tome mucho. En el Romelio no hay tantos baños y las filas son eternas. Se pierde todo mientras, como buen cachaco, hace una cola en la que se le va la vida.

Ahora bien, al día siguiente, un Dólex y cerveza para el guayabo: eso le van a ofrecer desde temprano, porque los palcos para la Batalla de Flores en la Vía 40 se llenan rápido y sus sofás y mesas son bastante apetecidos.

Desde allí usted puede ver recostado las carrozas de las emisoras y las marcas, incluso de gente icónica como el mismo Carlos Vives o la Selección Colombia (ver a Juan Pablo Ángel al lado de Catalina Usme y el Tino cuenta como Navidad para muchos aficionados) mientras usted va bailando y bailando un ritmo tras otro. Cumbia, champeta, mapalé, porro.

Porque hay música en todos lados. En las carrozas, las comparsas y sus creativos disfraces, con extraordinarios boleros, adornos, collares. Y en el palco, donde hay un grupo contratado para llenar de sabor esos tiempos muertos.

La  Batalla de Flores es un espectáculo visual que no termina. Y si bien las carrozas no dan la talla (literalmente por tamaño y por cableado, en últimas) a las de Pasto, todo se centra en ese goce, esa comparsa y ese baile.

Y la temeridad y el respeto que genera  ver, desde un palco- donde uno toma Old Parr, bebidas no alcohólicas y comer pulpo, entre otras delicias- a todas estas personas amantes de la tradición caminar a más de 30 grados por la Vía 40. Y bailar así, con una energía y alegría inagotables.

Todos bailan. En los palcos, en la calle. Usted puede bailar por tramos y reponerse para no dejar de bailar, por horas, así cuando uno sea feliz el tiempo se pase rápido. El desfile dura hasta las 5 de la tarde, más allá.

De ahí puede partir para el hotel y disfrutar de su piscina, siempre relajante, o de su habitación, entre las 191 que hay para acomodarse en la cama y seguir la rumba en otro lado, o dejarse llevar por el descanso. Porque la fiesta en Barranquilla no se acaba.

Esto se ve en el Brunch Carnavalero del día siguiente, donde es recibido con Ron La Hechicera, y con Fizz. Ahí puede también tomarse un gin o un mojito, o una cerveza para acompañar con postres de la Costa, tradicionales, y con carnes asadas, fritos y paella, incluso con ceviche, un festejo que se centra en la comida y el baile.

Esto, porque  el Torito del Joe, Joselito Borrachón, el Garabato y Catalina de Mr. Black son los acompañantes de una música que se inserta en las caderas. Bailar y comer, comer o bailar, y escuchar y que ese espíritu no se apague. Un espíritu que ha captado muy bien Marriott Bonvoy Moments para congregar el alma cultural de un festival que es patrimonio, que los acoge a todos y que los pone a bailar y a gozar a su ritmo y manera.

Y al final, usted, como Spiderman, no se querrá ir, señor Stark, porque quien tiene alma fiestera  y/o alma costeña nunca dejará de decir: “En Barranquilla me quedo”. Y más con una experiencia que lo congrega todo a través de la comida, el baile, el confort y el amor por el eterno baile de un Carnaval que se lleva en el corazón.

Recomendaciones:

-Lleve kit de guayabo. La cerveza ayuda, pero una pastilla, un Bon-Fiest no están demás. Igual allí le brindan suero y todos los cuidados para que se reponga.

-Puede comprar las más bellas joyas de los artesanos barranquilleros alusivas al Carnaval en la Verbena o en la ciudad.

-Déjese llevar. Así baile como una oruga en un kumis, nadie juzga y hasta le enseñan. Lo importante es gozar.





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“Ted” reevaluó, al modo más crudo y descarnado de Seth MacFarlane, el mito del juguete que habla. Destruyó a Winnie Pooh, y también a todas las mascoticas de Disney, cuya mayor irreverencia e incorrección se veían en ese Filoctetes pelietas, mujeriego y tomador interpretado por  Danny de Vito.

Pero Ted, el ícono de los juguetes netamente americanos, rompió todo esquema en 2012 y 2015. Todos se acuerdan de su personalidad, tan millennial, tan drogadicta, tan alejada de los esquemas y por eso se ha hecho ícono.

Es por eso y que, atravesando esa marea eterna de nostalgia que nos invade desde hace siete años ya, que el osito más malogrado de todos los tiempos vuelve con una precuela que se sitúa en los años 90.

Claro, no está Mark Wahlberg, que por más que la IA trate de rejuvenecerlo no sería lo mismo. Pero sí está Max Burkholder como un joven John Bennett, que descubre con su mejor amigo, en épocas de Nirvana, Radiohead y Oasis, cómo son las mujeres, las drogas y las cosas de ‘nerds’ que los han hecho tan queribles en estos tiempos. Eso sí, no esperen una secundaria como ‘Glee’.

NUEVA MUJER COLOMBIA habló, por esta razón con Paul Corrigan y Brad Walsh, showrunners de la serie, que se puede ver en Universal Plus.

¿Cómo sería Ted en la escuela en este momento cultural, cuando la gente es más consciente y sensata?

B: Ese fue uno de los retos que nos interesó de hacer Ted. Es algo totalmente diferente para nosotros y totalmente diferente de las cosas que están en la televisión ahora y eso fue un alivio, ver eso en la televisión y veremos si ese es el caso.

P: Sí y ya sabes, esa es una de las cosas divertidas de la serie. El pasado y la familia de Ted y John, conocer a esos personajes que también creo que sirven como contrapeso al humor más obsceno de Ted.

¿Cómo fue crear todos los personajes cuando eran más jóvenes?

B: Eso fue interesante: teníamos que tener en cuenta obviamente dónde termina cada uno, cómo se veían esas películas, cómo John se ve de hombre, pero también, de alguna manera, lo sacamos de nuestra mente y solo nos enfocamos en los noventa y las historias que queríamos contar.

Básicamente, es una serie de primeras veces, porque cuando tienes esa edad, hay un montón de primicias que estás experimentando y queríamos llevar a John en esta familia a través de esas experiencias con su mejor amigo, Ted.

P: Ya sabes, cuando estábamos desarrollando los personajes, nos dimos cuenta de que realmente no conocíamos a la familia en las películas. Así que eso fue como una pizarra en blanco. Fue un proceso divertido descubrir quiénes eran esas personas.

¿Cómo hacer chistes sobre los 90 y que sigan siendo relevantes en esta

generación?

B: Bueno, encuentro que ya sea en los años 90 o en cualquier otro período de tiempo, simplemente un lugar o una ubicación, en realidad se trata de especificidad. Así que si te mantienes fiel a donde estás y cuando estás y te vuelves específico.

En realidad, hay una especie de universalidad en eso. Es cuando tratas de ser una especie de universal que las cosas no parecen resonar con la gente. Pero si solo te enfocas en los años 90, cómo era eso, cómo es para estos personajes específicos, entonces termina, si tienes suerte, en que el espectador se adhiera y empatice con esos personajes.

P: El programa tiene lugar en las afueras de Boston y nuestro equipo de guionistas tenía un gran contingente de gente de Nueva Inglaterra. Así que fue fácil afinar exactamente lo que eran estos personajes.

¿Por qué creen que Ted sigue siendo amado en todo el mundo?

B: Creo que la gente está respondiendo a algunas de las mismas cosas a las que respondimos nosotros. En términos de humor, puede llegar a lugares donde otros personajes no parecen salirse con la suya. Ayuda un poco que haya otros personajes como contrapesos a él, pero dice cosas que otros personajes no dicen, de una manera que a veces es un alivio para el espectador.

Puedo hablar por mí mismo, como cuando vi esas películas por primera vez, no podía creer lo queestaba viendo, y hay un poco de liberación catártica allí.

P: Y en el fondo, Ted lo es. Es un gran amigo de John y creo que, ya sabes, al final del día, eso lo hace tan obsceno como podría ser, lo hace muy agradable y alguien a quien realmente apoyas porque crees en esa amistad y esperas lo mejor para ambos.

El Palacio de Buckhingham sorprendió a muchas personas seguidoras de la realeza con el diagnóstico de cáncer del rey Carlos III. Pero, ¿qué tipo de cáncer tendría y por qué es común a su edad?

Si bien no se ha especificado qué tipo de cáncer padecería el rey, si sería un padecimiento que no podría sorprender a su edad, señalan expertos.

Por qué el cáncer sería una enfermedad que no sorprende teniendo la edad del rey Carlos III

Acorde con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, sus estudios muestran que la edad es un factor importante de riesgo para contraer cáncer.

De hecho, afirma que en su tasa de incidencia (casos nuevos), todo aumenta con la edad. Hay más de mil casos a partir de los 60 años, cuando hay 25 casos por cada 100 mil personas hasta los 20 años.

Por otro lado, la OMS afirma que uno de cinco habitantes tendrá cáncer y para 2040, 16 millones de ellas podrían perder la vida.

En el caso del rey Carlos, su enfermedad ahora lo tendrá a la baja, siendo Camilla y William sus suplentes.Este fue operado hipertrofia benigna de próstata el viernes 26 de enero, y fue ahí que se le detectó el cáncer, acorde con la información de los medios locales.

“Durante el reciente procedimiento hospitalario del Rey para un agrandamiento benigno de la próstata, se observó otro tema de preocupación. Las pruebas de diagnóstico posteriores identificaron una forma de cáncer”, manifestó el parte oficial.

Esto, porque las células tardan más tiempo en dividirse y recuperarse a medida que se va envejeciendo. Y fuera de especulaciones, ha preocupado el estado de salud de los miembros de la familia real británica.

De hecho, con Kate se rumoreó bastante sobre el cómo estaba ella de salud. Hasta que el mismo Palacio descartó cualquier rumor.

Ver a Bella Baxter, pobre esposa suicida, embarazada, con el cerebro de su bebé, devorándolo todo (hombres, comida, lugares y bailes en su esperpéntica y fantástica torpeza) es el mejor espectáculo del año.

Una fábula victoriana y fantasiosa que incomoda las creencias del espectador, su sentido de ética y moral, tanto como ella a los hombres que tratan de poseerla, al ella carecer de reglas morales y subvertir hasta quebrar física y mentalmente a quien trata de detenerla.

“Usted ha liberado un monstruo al mundo”, dice una de sus pobres ‘víctimas’ interpretadas por un comiquísimo y pueril Mark Ruffalo, a su creador, un científico que parte de las premisas de Frankestein para reinventar a esta mujer que poco a poco va adquiriendo sentido de sí en medio de ‘Perripollos’ y otras invenciones desternillantes y horripilantes de este científico que juega a ser el dueño de su universo.

Un ‘monstruo’ que por demás, no es nuevo en la ciencia ficción, pero un arquetipo que se transforma desde múltiples referencias para llegar a ser un personaje único.

Podría ser la ‘Remedios la Bella’ de Gabo, y hasta dos criaturas contemporáneas, si las situamos por época. Igual de insultantemente bellas, cautivadoras. Escandalizan a medio mundo por sus reacciones, sin sentido del tiempo, del bien y del mal.

Los hombres que se mueren por ellas (y ahí hasta caben referencias actuales  como el robot de ‘Her’ que tanto hizo sufrir a Joaquin Phoenix) lo hacen porque no pueden poseerlas. Pero a diferencia de su contraparte caribeña, que se va al cielo sin saber nunca nada del mundo, con las sábanas de su cuñada cachaca y envidiosa, Bella descubre – polémicamente- en la prostitución y en el sexo una forma de liberación. Una forma que choca a los espectadores. De manera explícita. Sin ponerle tanto pero.

Claro, en una sociedad como la actual y en donde sí, admitámoslo, hay tantas problematizaciones alrededor del sexo (por ejemplo, los centennials son menos sexuales que sus predecesores), Bella se muestra descarnada, hasta chocante en algunos aspectos. El cómo la prostitución y sus rasgos de clase y raza, y cómo la ejerce en su contexto es algo que para muchos resulta opresivo y hasta romantizado, y por eso cuestionable.

Pero, sin duda es interesante ver cómo un oficio que en el marco de esa época (y en esta también) es “lo más bajo que puede hacer una mujer”, como le dice el personaje de Mark Ruffalo, llega a ser un vehículo de liberación en su caso. Un vehículo de escape secreto incluso para el deseo de los hombres y el de las mujeres, que incluso con todas las imágenes actuales y con un solo click deben esconderse, porque lo personal es político y sí que se aplica en esta película.

Por supuesto, para los hombres que en estos últimos años son ‘antiprogres’, la película va a sentarles como morder un limón con sal apenas se levanten. Porque Bella no escatima nada al dejar un pasado opresivo. A quienes quieren someterla de alguna manera.

No quiere volver a lo que son muchísimas mujeres y han sido durante siglos. Ella tuvo una segunda oportunidad, que muchas hubieran querido tener. Y choca cuando hay más mujeres que nunca, en estos tiempos, bastante de acuerdo con esta idea, muy a pesar de que los gatos y la soledad sean el peor de los infiernos, pero un paraíso absoluto luego de tantas opresiones violentas e insensatas.

Y a través del sexo, se va encontrando, pero también a través de la filosofía, el socialismo, de cuestionar todas las estructuras en su conciencia o ingenuidad que la hacen tan “peligrosa”, como tantas mujeres aún patologizadas (incluso en redes) por el simple hecho de ser.

Una impecable factura técnica

Por otro lado, el vestuario es una delicia. La ambientación de esa sociedad victoriana ficticia, fantasiosa, también. Cada detalle, cada elemento grotesco, cada contraste de color y decoración hacen de la película una exquisita obra de arte.

Blanco y negro, como cuando alguien no ve más allá, es lo que predomina en la etapa de ‘infancia’ de Bella. Y una gama de color va generando más matices e infinidad de posibilidades e imágenes apenas este cerebro de bebé se va desarrollando en una persona pensante y que resiste. Lanthimos refuerza lo grotesco, absurdo y brillante de su guión a través de un universo que construye deliciosamente, con contrastes marcados, con delicadezas y atisbos de modernidad.

Incluso, el vestuario de la misma Bella, que también se ve como un statement en las pasarelas actuales, desde Margiela hasta Schiaparelli, combinado con elementos reveladores, muestra su capacidad de transgresión y ese dramatismo contumaz que Lanthimos ya exhibía en piezas como ‘La favorita’.

‘Pobres criaturas’, diría yo de los hombres, al final, que tratan de someter y poseer a alguien como Bella Baxter. Porque los perritos con cuerpo de gallina tienen a la final, más sentido de la existencia y un poco más de dignidad, así como esa mujer con cerebro de bebé indetenible, insumergible y que cual Forrest Gump en su modo Lilith se come al mundo de un solo bocado. O de una fruta en medio de las piernas.

Luego del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto y luego de ver directamente  sus apoteósicas carrozas, que se han hecho tan virales que hasta  han llegado hasta la televisión china, uno se pregunta el por qué, por años, otras celebraciones (sin desmeritarles nada) han tomado el spot de las fiestas nacionales más representativas.

Porque aparte del inmenso talento mostrado en estas fantasías animatrónicas que reflejan surealismo, creatividad infinita, hay una organización sin precedentes que hace que estas fiestas sean del pueblo y muestren su potencial artístico, gastronómico y turístico.

Antes de los grandes desfiles, que ocurren generalmente en los últimos días, por esta razón, hay que echar un vistazo a Nariño y sus alrededores. Podría hospedarse en hoteles como el V1501, que al estilo de los hoteles del mercado de lujo y una afluencia de turistas que crece, interesada por la cercanía hacia el resto de los países andinos, en llegar a un departamento que tiene mar, que tiene montañas y que colinda con las selvas de la Amazonía.

Y en una capital de iglesias, de gente apacible que ha comenzado a construir espacios como el hotel, que tiene un muro de Ledania en sus once pisos, inspirados en el volcán Galeras (de hecho, el hotel se llama así por su ubicación geológica), en las carrozas del Carnaval y en otros elementos. Las truchas, o los lugares turísticos como la Cocha y las Lajas también se mezclan en una decoración colorida y retro que da carácter a un lugar que ya destaca por restaurantes como La Florida, donde se le rinde homenaje a la fauna nariñense, y en donde se exhiben marcas de diseño y gastronomía . Porque Pasto ha crecido en esto enormemente.

En el norte de la ciudad se van creando restaurantes como La Vereda o Migrante con propuestas de origen o fusión. A su vez, espacios que muestran cómo aprovechan sus saberes en pro de una moda que tiene los pies en la tierra y honra su ancestralidad.

Hay marcas como Xzaé Design, creada por Francisco Sepúlveda, que lleva dos décadas explorando con la tejeduría y reusando textiles y materiales  en distintas colecciones que homenajean desde el Carnaval hasta los tramados de los artesanos.

También, firmas de accesorios como Cupacán Joyería, que rescatan símbolos indígenas como las espirales, u homenajean la fauna y flora de Colombia a través de figuras de jaguares u orquídeas. Y cómo no, que usan un arte patrimonio como la Mopa Mopa para decoración y por supuesto, ornamento propio.

Esto se puede comprar en lugares como Bomboná, que es el centro artesanal donde confluyen esas coloridas y tradicionales ruanas ecuatorianas con las flautas indígenas y marcas de accesorios en cuero en su punto de fábrica que tienen potencial en su diseño y que seguramente en Bogotá se venderían al triple.

Pero hay muchas más marcas para descubrir. En el Carnaval Artesano hay un espacio para ellas. Incluso se encuentran los famosos sombreros de Sandoná, poblado vecino de la capital, con colectivos de tejedoras que han desarrollado sus productos y que hacen las delicias de las colecciones resort.

¿No quiere que lo unten de harina hasta el cogote? Hay mucho para conocer y comer

Una ciudad revolucionada: eso es Pasto en carnavales. Toca ir ataviado como si se fuese para la guerra. Gafas de ski, impermeables (hay diseñadores gráficos que hacen cosas extraordinarias con cuyes y con iconografía indígena) y una actitud a prueba de todo.

Pero si le da mucha jartera empanizarse  hasta el cogote, muy cerca está el Santuario de las Lajas, maravilla arquitectónica que comenzó a construirse a comienzos del siglo XX.

Puede oír misa, tomarse fotos en un paisaje extraordinario luego de bajar por un teleférico adecuado para quienes no quieren ir cerro abajo (y luego cerro arriba), comer los tradicionales fritos con maíz pira y comprar un cuy como recuerdo.

Y no se traumatice: el cuy no es como si usted fuera a ser Ozzy Osbourne en pleno concierto con un pobre roedor. Da pesar, pero se lo sirven en pedazos acompañado de un buen ‘hervido’ (bebida alcohólica con algún jugo de fruta). Esto, en El Rancho del Cuy, establecimiento que se ha especializado en cocinar estos animalitos. Y que no es barato: cuesta hasta 120 mil pesos y se consume en ocasiones especiales.

En épocas más tranquilas, puede caminar una ciudad que es apacible, ir a los talleres artesanales y también divertirse dentro de una comunidad que en Carnaval se enrumba como si no tuviera un mañana.

Tomarse un aguardiente Galeras (especial en Carnavales, aunque también puede tomarse un aguardiente Nariño) esporádicamente, pero que no lo tumbe, es traicionero.

Ir a sus discotecas o escuchar música de esa zona que es rica en su tradición, como todo lo que rodea su imaginería. Grupos como Los Ajices de Sandoná tienen ese sabor andino que de todos modos invita a bailar y a gozarse el espíritu de un pueblo en teoría apacible, injustamente calificado de “tonto” (pero más creativo que nadie), artístico y prolífico y monstruosamente alejado de un relato central que debería posar sus ojos en una región absolutamente talentosa, laboriosa y contundente.

Y que sobre todo, ha crecido dentro de su arte, sus espacios de lujo, compras y cultura para atender a los turistas que descubren a una Colombia que llega hasta la china así sea en forma de carroza.

Recomendaciones

Vuelos en Avianca y Latam. Si se demoran, tenga paciencia. No es fácil aterrizar en el aeropuerto.

Compras en Unicentro Pasto, pero vaya también a Bomboná y Sandoná, donde las tejedoras. Hay un colectivo de 80 de ellas que se ha organizado para producir accesorios premium. También hay buenas cosas en Nariño Market.

Comida rápida, hay varios sitios o puede pedir por Rappi. Desde pizzas con jamón serrano y salsa de la casa e inventivas hamburguesas con las que no saldrá decepcionado.

Con el cambio climático hablar de un solo clima es ridículo. En el sol de enero hace un calor cual Medellín, aunque abríguese y muy bien en la tarde/noche.

Y tranquilo: el pastuso no se aprovecha del cliente. Lo que ofrece habla por sí solo.

Roblex, Hublot, Cartier, TAG Heuer, Bvlgari, Patek Philippe o Audemars Piguet, son algunas de las marcas de renombre que se encuentran en el pináculo de la relojería de lujo, aquella, que entremezcla lo mejor del arte, la innovación y el prestigio.

Y es que esta categoría, deviene de un trabajo de tiempo que comprende una meticulosa artesanía que llega hasta la perfección, por lo que quienes lo usen en sus muñecas, suelen llevar algo más que un reloj, llevan un símbolo de estatus, elegancia y valor de inversión.

Según el informe de TechSci Research: “Mercado de relojes de lujo : tamaño, participación, tendencias, pronóstico de competencia y oportunidades de la industria global, 2028″, el mercado global de relojes de lujo se situó en más de 43 mil millones de dólares en 2022 y se prevé que crezca con una tasa compuesta anual de 5.1 % entre 2024 a 2028.

Para Francisco Restrepo, Director Comercial y de Servicio al Cliente de Joyería Inter, una reconocida joyería de lujo en Colombia, a medida que avanza la era digital, este mercado sigue creciendo, pues los relojeros de lujo combinan tradición con innovación, funciones inteligentes y sostenibilidad.

“Es en este panorama de constante evolución, el atractivo de los relojes de lujo permanece intacto, atrayendo a coleccionistas de cualquier región del mundo que aprecian la combinación duradera de arte y funcionalidad”, afirma Restrepo.

Asimismo, el directivo de la Joyería Inter, teniendo en cuenta las salidas al mercado el año anterior de reconocidas marcas, decidió destacar los cinco relojes que se volverán tendencia y marcarán la pauta de elegancia durante el primer semestre del 2024:

SANTOS DE CARTIER

La historia del Santos de Cartier se remonta a 1904, cuando el piloto brasileño Alberto Santos-Dumont recibió de Louis Cartier un reloj innovador que podía consultar fácilmente en pleno vuelo, marcando el inicio de los relojes de pulsera.

La versión actual de esta joya, incorpora un tablero verde, color esmeralda, que detrás esconde un movimiento mecánico de carga automática 1847 MC, caja de acero, corona heptagonal decorada con una espina sintética azul facetada, agujas de acero pulido y material luminiscente en forma de espada, entre otras cosas.

De esta forma, pese a que es una obra maestra de casi 120 años, el Santos de Cartier se ha convertido en un icono moderno, siendo tendencia en plataformas como TikTok y logrando integrarse con outfits más juveniles.

RELOJ SANG BLEU ALL BLACK

Si hay una colaboración que los coleccionistas de relojes destacan es la de esta edición, pues para crearlo, Hublot le pidió al talentoso artista del tatuaje, diseñador gráfico y director creativo del estudio Sang Bleu, Maxime Plescia-Buchi, que se encargara de diseñar y realizar esta pieza en donde las líneas biseladas estiradas y alargadas y ángulos medidos y perfectamente proporcionados se unen para crear un reloj en el que la firma Sang Bleu se reconoce al instante.

Como cada uno de sus tatuajes, la línea se adapta a la caja, a sus características propias, relieves, curvas, textura, conservando lo esencial: su espíritu.

Para el director comercial de Joyería Inter, esta apuesta responde a un puente entre materiales, técnicas y culturas, en donde, “el reloj representa el más alto nivel de innovación técnica y creativa en sus respectivos campos, sin comprometer nunca la calidad estética”.

RELOJ BULGARI OCTO FINISSIMO

Este reloj fusiona el diseño italiano con la maestría relojera suiza, presentando un estilizado y aspecto contemporáneo monocromático en titanio, complementado por una esfera esqueleto que garantiza una legibilidad óptima.

Ofrece una visión única del espectacular movimiento ultrafino de fabricación con carga manual, alojado en la icónica caja octogonal ultrafina. Diseñado por Fabrizio Buonamassa Stigliani, el director de diseño de relojes de la marca, este reloj rinde homenaje a Gérald Genta, un destacado diseñador de relojes del siglo XX.

No solo se destaca por su belleza excepcional, sino que también ha establecido récords de delgadez.

TAG HEUER CARRERA PORSCHE

Con el deseo de rendir un homenaje al Porsche 911, capturando la pasión compartida por las carreras de ambos íconos. Su esfera plateada brillante incorpora una escala de 60 segundos en el realce, inspirada en el Porsche, en negro. Con una caja de acero pulido y satinado, presenta un cristal de zafiro abombado con doble tratamiento antirreflejos y un fondo de cristal de zafiro.

Con una historia que se remonta a 1963, este reloj conmemora la conexión entre dos leyendas: el diseño del reloj reinventado y el Porsche 911, que cambió la percepción de los vehículos deportivos. Un detalle distintivo es que, al igual que el primer Porsche 911 tardaba 9,1 segundos en alcanzar los 100 km/h, el segundero del TAG Heuer Carrera también realiza esta transición en 9,1 segundos, cruzando una sección roja en la esfera para recrear la sensación de adrenalina asociada con la aceleración del vehículo.

EL TUDOR PELAGOS 39

El 9 de noviembre de este año se celebró el Gran Premio de Relojería de Ginebra 2023, que galardona a los mejores modelos de la industria, una especie de ceremonia de los Oscar de la medición del tiempo.

Y en esta vigésima tercera edición, el Tudor fue reconocido en la categoría de Reloj Deportivo del Año por su modelo Pelagos 39.

Este reloj, con un encanto clásico y un diámetro de 39 mm, ofrece versatilidad con dos tipos de correas para llevar en la muñeca. Diseñado como un reloj de buceo, presenta una esfera negra satinada, es hermética hasta 200 metros y tiene una impresionante reserva de marcha de aproximadamente 70 horas.

Ideal para actividades acuáticas y situaciones que requieren resistencia y durabilidad.

Frida, Diego, las catrinas, los mariachis son solo el punto de partida para un universo donde Dios está en los sentidos.

Uno que comienza en las montañas amarillas decoradas con azul y unas carreteras excelentes que conducen a Pénjamo, donde se puede apreciar la salada y deliciosa cecina, o los cortes de carne tradicionales del país, como Arrachera y Rib Eye en un restaurante tradicional como Los Portales.

Esto, para luego caminar por el pueblo que acogió a Miguel Hidalgo y Costilla en su causa independentista y conocer, desde ya, la estética cálida, unificada y acogedora del maximalismo bárroco mexicano con iglesias esplendorosas y muros rojos y mostazas que se combinan con los espacios públicos del Porfiriato y su refinamiento.

Todo, contrastado con las ruinas de Plazuelas, que cuentan la historia de los pueblos que crearon a un país tan complejo culturalmente.

Ahora bien, algo que dista de la estética del mejor hotel de este pueblo tequilero, el Hotel Real de Piedra, que tiene un diseño orgánico y contemporáneo, donde se integra el agua en la arquitectura.

Pero nada de agua de beber: Pénjamo hospeda la producción tequilera de los mejores destilados de este país.  Así, la Tequilera Real de Pénjamo enseña la cultura del tequila y sus barricas, el cómo se toma despacio, el cómo se puede maridar hasta con fresas. Esto, combinado con sus cerámicas tradicionales.

Posteriormente, se puede ir a un campo de agave para ver todo su proceso agrícola y para terminar en el paraíso de los destilados: la planta, Hacienda y tienda de la Tequilera Corralejo, una de las grandes exportadoras de la bebida.

Y en donde se realizan ejercicios culturalmente interesantes, como el Whisky Mexicano inspirado en los tiempos de la prohibición, o su ron.

O los tequilas de precios accesibles y hasta los más sofisticados, como el 99000 horas, que se puede catar en sus haciendas, donde hay cuadros inspirados en la Revolución, destilados de todo el mundo y hasta fotografías de los grandes de la Época de Oro del Cine Mexicano.

Puede terminar el día con cocineras tradicionales como las del grupo El Alma de la Cocina, que con ingredientes frescos pueden cocinarle el tradicional Caldo de Xoconostle (Caldo de Zorra), que revive muertos y que está acompañado de un largo de nopal y cecina que llega al corazón, tanto como la Machaca, huevo que se acompaña de este chile y carne seca.

Las vías se hacen curvas, aparecen de pronto las montañas, porque sobre montañas y como si fuese una combinación de Inception y Desembarco del Rey en ‘Game of Thrones’, más la ciudad de ‘Más allá de los Sueños’, aparece la deslumbrante Guanajuato, ciudad capital, joya arquitectónica y colonial de Latinoamérica.

Una ciudad soñada y para perderse en sus recovecos, calles, mirar sus multiplicidades de estilo, sus caprichos arquitectónicos adaptados a una historia cambiante y a una naturaleza puntillosa que pone a los parqueaderos por encima de las casas y a los autos y a la gente a desplazarse entre túneles que tienen baños y cocinas.

Una ciudad que invita a perderse en sus pasajes, galerías, en la mística de una ciudad colorida, vibrante, accesible, espontánea. Ver la majestuosidad de su Mercado Hidalgo (donde consigue moda artesanal a un muy buen precio, así como chiles, comida única  y en donde sí, pusieron la cabeza del prócer a la vista de todos), la belleza ampulosa de su Universidad.

Sus múltiples plazas para deleitar la vista entre colores y entre rojos y amarillos, o escuchar las músicas en su Jardín de la Unión, o ver toda la ciudad desde los toures que hace Turismo Alternativo en Guanajuato hasta llegar al Mirador del Pipila o más arriba de las montañas.

Y para comer, cómo no. Los cortes, y el volcán de chocolate en La virgen de la cueva, así como sus chicharrones de arrachera. Las especialidades italianas de ‘La Trattoria’.

Los quesos Brie y las hamburguesas de hoteles tan sofisticados y honrados con la cultura de una ciudad minera como los de Nueve Veinticinco.

Ahora bien, para hospedarse, puede hacerlo en el Hotel Boutique Edelmira, céntrico a los lugares y sofisticados restaurantes históricos de la ciudad. También se puede tomar un vino en una hacienda tan bella como Camino de Vinos, muestra de que el Estado comienza a producir destilados que eran sello de países del sur del continente.

Y de paso, simplemente oír, caminar y perderse con sus estudiantinas, hacer fila para el mítico Callejón del Beso o llegar a otra placita inesperada y comprar comida callejera, o ver a una pareja bailar cumbias de una casa colonial convertida en discoteca en plenas escaleras de la Universidad de Guanajuato, donde se reúne una población que se educa, joven, y que puede estar segura y feliz con tan poco o con solamente ver todo lo que hay a su alrededor.

Pero esto apenas comienza. En la época de noviembre puede disfrutar, si ama la música mariachi, de los homenajes a José Alfredo Jiménez en el pueblo de Dolores Hidalgo, donde puede deleitarse con muestras gastronómicas en la calle, ver su tumba, construida por su yerno e inspirada en los colores de sus atuendos, comprar un buen mezcal.

También, ver la majestuosa parroquia de Nuestra Señora de los Dolores y comer molcajete, molletes, cortes de carne, tacos y todas las delicias tradicionales mexicanas.

Pero hay un último lugar donde los amantes de la cultura material encontrarán un paraíso: San Miguel de Allende.

Un pueblo patrimonio y centro de diseño y arte

El primer paso se da camino hacia uno de los pueblos más apetecidos por sus marcas y talentos. La iglesia de Atlotonilco, que muestra toda la crudeza del relato religioso, pero el esplendor del Barroco en la época más poderosa del Imperio Español.

Pero, al llegar a San Miguel de Allende y más allá de la postal instagrameable que da la vista hacia la emblemática iglesia de San Miguel de Arcángel, con sus picos y muros rosados, o sus fuentes, o sus muros rojos, la ciudad respira arte y diseño.

Artistas mexicanos y extranjeros han hecho del pueblo su refugio, y diseñadores como Carla Fernández o Pineda Covalin un enclave para mostrar el talento de una industria de moda que muestra su multiplicidad, contrastada con estéticas como la nuestra, la de Pepa Pombo, o el Brasil tropicalista contemporáneo de un Farm Río que puede encontrar en sofisticados concept stores.

Y es que detrás de esos muros rojos hay galerías de arte, tiendas, restaurantes para maravillarse con el talento local y con el arte popular, tan celebrado en todo el mundo.

Esto es lo que pasa en el Hotel Hacienda El Santuario, que tiene catrinas, vírgenes, fauna, imaginería y que en su complejo es un sueño para cualquier amante del diseño interior combinado con una exquisita curaduría. El silencio, la calidez, sus productos locales en belleza y en gastronomía, donde puede disfrutar de chilaquiles y de pan tostado, en un patio de un hotel que celebra la mexicanidad de la manera más refinada.

Esa que también se encuentra en hoteles como el Rosewood y su terraza magnífica, donde puede disfrutar de una pizza con langosta mientras contempla la ciudad y el paisaje mexicano.

O ¿qué tal un molcajete en Los Milagros, o unos buenos chilaquiles dulces en ‘El Pegaso?¿O una carne marinada con tequila en Sollano 19?

O por otro lado, complacer el sentido estético en la Fábrica La Aurora, donde hay marcas como la de Rise y sus estampados psicodélicos, o pulseras únicas y joyas de arte y diseño interior. Y proyectos tan interesantes como el de Ángela Contreras y la marca Golden Lola. La chilena, junto con su  compañero mexicano, reinterpretan retazos y sobrantes de Pineda Covalin para convertirlos en piezas de autor. Cosa que también hace Graciela Arroyo con su marca Jade Diseño Mexicano, que trabaja con textiles de Chiapas y de Oaxaca en diseños contemporáneos.

Por su parte, Isabelle Manhes, de Maison Manhes se vale de las envolvencias tipo Yamamoto y de la versatilidad para crear una marca desenfadada, pero contundente con su movimiento. Tiene su local en el pueblo, siendo una de las creadoras que ha desarrollado su línea creativa allí a través del color y el desenfado.

Claro, el presupuesto es el de una ciudad de lujo, aunque hay excelente artesanía como los hermosos anillos y brazaletes de corazón de latón, un material que tiene su propio festival y que adorna con estrellas la ciudad.

Entre otras lindezas que se esconden en cada una de las tiendas y rincones del pueblo corazón de México, en un estado que también es puro corazón.

Pura historia, tequila, la mejor comida que se puede probar. E infinito amor por el México del alma a través de vivir grandes historias.

“México es un paraíso de arquitectura, tradiciones, gastronomía y cultura. Guanajuato es la cuna de la Independencia y por eso queremos que se conozcan dos de las ciudades Patrimonio de la Humanidad y así vivir una experiencia maravillosa. Y el mercado colombiano tiene muchísimo potencial al amar todo lo que somos, porque también los queremos mucho”  

María Guadalupe Robles León, Subsecretaria de Turismo en el Estado de Guanajuato

Recomendados:

-Vista tenis y por capas, hay cambios de clima bruscos.

-Lleve presupuesto: en Guanajuato todo es más accesible, pero San Miguel de Allende está a nivel Cartagena o Cusco, como cualquier ciudad colonial latinoamericana.

-Xanharati Pénjamo es la operadora que lo puede guiar por la ruta del tequila en cada uno de sus procesos y maridajes.

-Las carreteras están en buen estado y llega a su destino muy rápidamente.

‘Gen V’, el nuevo spin off de ‘The Boys’, fue estrenada el 29 de septiembre y cuenta las aventuras de varios jóvenes superhéroes en la Universidad Godolkin. Y sus mismos creadores afirman que su línea temporal está entre la temporada 3 y 4 de la serie.

“Si no ha quedado claro la línea temporal, ‘Gen V’ tiene lugar entre la temporada 3 y 4 de ‘The Boys’. Así que todos los muchachos de la universidad Godolkin vieron a Patriota arrancarle la cabeza a un chico con sus ojos láser entre el sonido de un estruendoso aplauso”, explica la cuenta de The Boys en Twitter.

También en la serie (que estrena capítulo nuevo cada viernes) se pueden ver indicios de la “muerte” de Maeve, la campaña de vicepresidencia de Victoria Neumann y el posible juicio de Homelander por matar a un civil cuando este le lanzó una malteada sa su hijo Ryan.

Ahora, ¿de qué se trata esta serie llena de jóvenes súpers que están en el universo de The Boys?

Crítica de ‘Gen V’, spin- off de ‘The Boys’: no otra serie adolescente que te hará voltear los ojos hasta la nuca

La serie, que hace parte del universo del mejor show de superhéroes de la actualidad, está lejos de ser un homenaje a los clichés fáciles del género Young Adult y complementa maravillosamente el universo creado por Garth Ennis.

Por Homelander volando sobre el cielo, pensamos muchos fans de ‘The Boys’ cuando en la síntesis de ‘Gen V’ se prometía tener ‘Súpers’ jóvenes en una universidad. ¿Qué era esto? ¿Una ‘Euphoria’ con más sangre, entrañas al aire y gente retorcida en el mejor de los casos, o como en muchos productos para jóvenes adultos, un compendio cursi lleno de clichés, el malogrado hijo de un dorama coreano y RBD, en el peor?

Para nuestra fortuna y la de un género tan maltratado por mala escritura e inclusión forzada en el término más tokenista de la palabra, la nueva serie ambientada en el universo de estos superhéroes corruptos tiene personajes con matices, con historias y comportamientos impredecibles, y que están ligados, claramente, en sus destinos y acciones a las malignas acciones de Vought, la corrupta corporación que ha creado una universidad de élite para aquellos que desean (ingenuos) estar en Los Siete, el grupo de súpers más importante del mundo.

Y por supuesto, sigue ostentando  esa ácida crítica, mordaz y voraz que hace ‘The Boys’ al género del superhéroe en la cultura actual a través de likes, construcción de marcas, etc.  Esto, con, claramente, el propósito de reforzar uno de sus grandes y paradójicos pilares: acá no importa si usted es tan bueno y tan poderoso como Gokú, sino que pueda vender. Y venderse ante lo que sea para triunfar, a costa de los propios ideales y del propósito vital.

Ese es el dilema existencial de Marie Moreau (Jaz Sinclair), que como muchos súpers inyectados con Compuesto V mató a sus padres a sus 12 años y, para no terminar encerrada por el resto de sus días, es becada en la Universidad Godolkin, de donde se han graduado Profundo, Queen Maeve y A-Train( que sale en la serie, así como Ashley, la atormentada publirrelacionista de Vought). En esa institución hay una clasificación que hace que el aspirante a superhéroe obtenga mejores oportunidades y por lo tanto, la lucha por ella es a muerte, y ahí suceden todos los dramas.

A simple vista, podría decirse, tenemos un relato cliché juvenil: porque Marie consigue una amiga que es la “rechazada” y objeto de bullying en la universidad, ella es humilde y su situación contrasta con la de los chicos “populares” como Golden Boy (Patrick Schwarzenegger) , que lo tiene todo para hacerle la competencia al mismo Homelander y ella tiene una novia hermosa y popular, con un grupo de amigos que lo apoyan en todo.

Todo daría pie para endulzarse hasta la hediondez en medio de fiestas con drogas, embarazos adolescentes, traumas amorosos y  “chicos que conocen la realidad a través de la persona que aman” como cierta serie española de ochenta temporadas y de actores treintones en cuerpo de colegial (añádale canciones de Taylor Swift), a no ser porque el suicidio- sangriento y espantoso como debe ser en el universo de ‘The Boys.’- del chico más popular, lo cambia todo.

Entre otros episodios surreales, graciosamente horrorosos y absurdos, como corresponden al universo desarrollado por Eric Kripke.

Y así, todos los tropos se desmoronan. No, chicos, esto no es ‘Friends’ pre Manhattan combinado con las aventuras de Scooby Doo y su pandilla. Todos los afectados, para bien o para mal, por lo que ha pasado, quieren atar cabos y también sufren y gozan a lo grande con el relato mediático y corporativo que Vought crea alrededor, y que es en sí misma, un escupitajo a la cara de esas narrativas que son tan comunes en Estados Unidos sobre héroes, política y una opinión pública amorfa que se puede moldear con lo que le digan.

Así, este grupo de jóvenes tendrá que ver cómo son las cosas en realidad. Cosas que ya hemos visto a través de tres temporadas de su serie madre, pero desarrolladas alrededor de una institución que oculta hechos reprobables y siniestros. Y, al ocurrir entre la temporada 3 y la próxima de ‘The Boys’, sus fans también podrán enterarse qué ha pasado luego de que Maeve se “sacrificó” para derrotar a Soldier Boy y de paso para salvarles el trasero tanto a Homelander y a su hijo Ryan, como a ‘Los Chicos’ liderados por Billy Butcher.

Todo muy alineado con la misma actualidad de Estados Unidos: juicios, Rusia como culpable de todo. Caídas en desgracia, entre otras joyas.

‘Gen V’ es una delicia del género. Y algo que los detractores del género Young Adult podrán disfrutar con dosis de sátira política, cultural, acción, personajes bien escritos y mucha sangre. Y entrañas. Como para oírla con ‘Bad Blood’, de Taylor Swift. Y en demasía.