Combete, bienvenidos a otra columna #PrimeroConElNalgo. Como los tengo acostumbrados, otro BOMBAZO, otra entrevista exclusiva, madrugándole a medio mundo. Estos son los retos que me gustan. Aquí no leerás bochinchitos de relleno, como en otro periódico.

Conozco al licenciado Edwin Prado desde hace muchos años, desde que yo era productor de El Circo de La Mega en radio. Varias veces lo entrevisté o lo conseguí para entrevista en el show. Siempre ha estado disponible para mí. El respeto ha sido mutuo y lo agradezco.

El pasado mes de abril el licenciado Edwin Prado fue reconocido, nada más y nada menos que por la prestigiosa revista Billboard como uno de los “Top Music Lawyers” en la industria del entretenimiento y la música. Es la primera vez en la historia que un boricua entra a ese selecto grupo, donde está “la crema de la crema”. El licenciado Prado tiene oficinas en las jurisdicciones de Nueva York, Puerto Rico y la Florida. El bufete Prado Law Offices se especializa además en casos civiles y criminales.

En el mes de julio, durante el juicio contra el exboxeador Félix Verdejo, el licenciado fue mencionado varias veces. Se dijo en ese entonces que Prado había solicitado declinar. Algunos medios aseguraron que era por problemas de salud. Pero nadie más dio detalles. Yo me quedé con esa, presentao al fin que soy. Hasta que le pedí la entrevista para que aclarara, si quería, ese rumor de salud. También quería que me reaccionara en detalle a cuando su nombre salió a relucir en el juicio. Prado rápido me dijo que sí. Pensé que me diría que no, al ser un tema privado y muy personal. Les confieso que me dije: “anda pal caraj…, este hombre me dijo que sí”. La entrevista es sumanente reveladora. Les puedo adelantar que me sorprendió al confesarme que recibió un terrible diagnóstico en medio de todo el revolú del juicio. Me lo contó TODO, en un desahogo como nunca lo había hecho, como también lanzó una fuerte descarga al sistema de salud en Puerto Rico.

Entérate ahora mismo #PrimeroConElNalgo.

Licenciado, desde hace unos meses se ha estado rumorando de un problema de salud que llevas enfrentando. ¿Se puede saber de qué se trata y cómo te encuentras hoy?

“Te voy a hablar primero de mi situación y luego de la situación de salud en Puerto Rico, desde la óptica de un paciente. Hace más de 15 años, descubro que tengo una bolita entre medio del ojo y la nariz. No se veía pero la sentía. Esa bolita la biopsiaron hace 15 años. Me dijeron que era un tumor benigno en aquel entonces. Ese fue el diagnóstico. El doctor me dijo “si te lo sacas volverá a crecer, preocúpate cuando sea un problema estético”. Pero no lo era. Al tiempo me puse obeso, la cara se me puso ancha y no podía apreciar cuánto había crecido la bolita. Cuando me hice la cirugía bariátrica en el 2019 me di cuenta de que estaba bien grande. Aún tenía la mentalidad de la biopsia de hace 15 años, que era benigna. No me dio con biopsiarla de nuevo. Yo desconocía que esos tumores se podían tornar de benigno a maligno y mucho menos pensé que pudo estar diagnosticado erróneamente.”

¿En qué momento descubres que se tornó maligno?

“Estoy en la oficina de una esteticista, me preguntó por la bolita y me dijo que tenía unos remedios que podían desvanecer lo que pensaba que era otro tipo de masa no cancerosa. Uno de esos procedimientos me hinchó la cara y ahí me preocupé. Consultamos a un cirujano para remover ya que se estaba convirtiendo en un problema estético y este me ordenó un MRI y un CT Scan donde reflejó “actividad sospechosa” en la cara y no se sabía lo que era. Finalmente fui al ENT Laureano Giráldez (otorrinolaringólogo especializado en cirugías de cabeza y cuello)  quien me examinó y biopsió con el jefe de patología del Hospital San Pablo. Nuevamente la biopsia fue inconclusa, en esencia no sabemos lo que es y recomiendan la extracción del tumor y enviarlo a Boston. No sabían en Puerto Rico qué era lo que tenía.

El 1ro de junio me operaron en el Hospital Auxilio Mutuo, en medio de los problemas obrero-patronales. El 16 de junio me diagnosticaron correctamente el sarcoma alojado en mi cara denominado “myxoid dermatofibrosarcoma”. De acuerdo al director de Sarcomas del Moffitt Cancer Treatment Center, donde me están tratando, solo el 1% de los pacientes diagnosticados con cáncer al año a nivel nacional tienen esta variante de cáncer. Es extremadamente raro. La literatura médica es bien escasa y lo que dice es que frecuentemente es mal diagnosticado y a veces es poco tratado o sobre tratado. Imagínate, si en el presente es así, imagínate hace 15 años. Al doctor remover el tumor, luego de este haber estado encapsulado en la cara, liberan células cancerosas. Mi ENT, Dr. Laureano Giráldez, al evaluar los resultados de la biopsia, me cita de emergencia a su oficina ese mismo día y me indica: “Prado, esto que tú tienes nunca lo he visto y en Puerto Rico no hay experiencia para tratar tu caso. No dejes que lo planes médicos te digan que hay tratamiento en Puerto Rico disponible porque esto no es un cáncer común y no hay tratamiento efectivo en Puerto Rico. Es un cáncer bien agresivo. Deja todo lo que estés haciendo y enfócate en esto ya que estás en una carrera contra el tiempo”. El cáncer no se había regado ya que estaba encapsulado hasta la operación, tal y como reflejó un Pet Scan realizado. Como no había llegado al hueso, le hice caso al doctor, dejé todo y me concentré en mi salud. He seguido trabajando pero a medio pocillo y con un ejército de ángeles abogados, fiscales y jueces que han sido comprensivos dándome espacio a mi recuperación”.

¿Estás residiendo y bregando con todo esto en Puerto Rico?

“Estoy ahora mismo residiendo en la Florida. Mi guerra con los planes médicos me obligó a declarar mi residencia en Florida. El doctor Laureano Giraldéz cuando me orienta sobre mi condición me refiere a los tres centros nacionales de investigación de cáncer que tienen experiencia con el sarcoma que me afectaba,  en un esfuerzo multidisciplinario. Los tres centros nacionales reconocidos de investigación de cáncer con experiencia multidisciplinaria en mi sarcoma son “Moffitt Cancer Treatment Center”, en Tampa, el “MD Anderson Cancer Center”, en Houston y el “Memorial Sloan Kettering Cancer Center”, en Nueva York.

En vista de que tengo oficinas y apartamentos en Florida opte por que refirieran mi caso a Moffit.

En la cara lo único que pueden hacerme es radiación y si no matan todas las células de cáncer, tienen que operarme la cara, remover y luego reconstruirme la cara. Estoy ahora mismo en un tratamiento ambulatorio en el “Moffitt Cancer Treatment Center” en Tampa, Florida. Estoy en un tratamiento intensivo de radiación con quimioterapia que termino a finales de octubre o principios de noviembre, dependiendo de mi tercera junta de tumores interdisciplinaria, donde evaluarán el estatus de mi sarcoma”.

¿Cuántas veces recibes el tratamiento?

“Todos los días. Es intensivo para matar esto y evitar que llegue al hueso maxilar. Ya han habido dos juntas interdisciplinarias de equipo de médicos especializados en sarcoma, que incluye y no se limita, al Director del Departamento de Sarcoma, oncólogos especialistas en quimioterapias, oncólogos-radiólogos y cirujano plástico. El director del Departamento de Sarcomas no podía creer que en 15 años ese tumor no se regó en la cara ni llegó al hueso. El cáncer de la piel, rara vez metastiza, el que yo tengo sí, aunque está localizado. En agosto 31 me hicieron otro MRI y otro CT Scan que reflejaron que ya estaba volviendo a crecer. La bendición es que no se ha regado. Este sarcoma, declarado está, no me va a matar, por la gracia de Dios. Esto es un percance que trae una enseñanza. Con todos los tratamientos siempre hay una posibilidad de que salga otro tipo de cáncer, ya sea por la misma quimio, que da cáncer. Imagínate si el sarcoma es agresivo, que el primer ciclo de quimioterapia que me dieron era tan fuerte la sustancia, tan dañina, que decía claramente que la usaban en pacientes en que otras quimios les habían fallado. La literatura dice que esa sustancia causaba daños en la vejiga. Durante ese ciclo de quimios, me conectaron un medicamento por un catéter conectado a una de las venas del corazón, que durante 24 horas estaba pompeando medicina hacia la vejiga por 4 días.”

¿Cuáles fueron los efectos secundarios que sufriste?

“Lo increíble de esto es que no he tenido casi ningún efecto secundario. Obviamente tengo dolor en la parte de la cara donde me aplican la radiación, que te quema y crea rigidez. Aparte siento dolor en la boca a causa de las úlceras que crea la radiación en la cara. Más adelante pudiera tener otros efectos secundarios (que no los sufro actualmente) en la visión, la nariz, la audición, en la boca, ya que me están radiando en la cara. Pero el resto del cuerpo funciona a las mil maravillas. Hago ejercicios todos los días, tengo una vida bastante normal, minimizando el estrés de trabajo.

Cuando me daban la radiación y quimioterapia a la misma vez, las quimios eran por 6 horas, 3 horas de preparación de tu cuerpo y las otras 3 horas de quimioterapia. No he vomitado ni me han dado náuseas, nada de eso. Toco madera. La primera semana de radiación y quimio a la vez estuve dos días débil y con escalofríos. Fuera de esos dos días el resto de los 20 tratamientos que llevo transcurren sin ninguna dolencia mas allá del área objeto de radiación. He sido bendecido en ese sentido. Me da vergüenza ajena decir que soy paciente de cáncer, cuando veo a todos esos pacientes de cáncer en el “Moffitt” que están verdaderamente sufriendo los efectos secundarios de sus tratamientos. No puedo quejarme de nada. Con tan solo el mero hecho de que esa bolita estuvo ahí en mi cara por 15 años y no se regó, es un milagro.

¿Qué has aprendido de todo este proceso?

“Dentro de la introspección que uno hace del proceso pude captar lo que Dios me quiso mostrar y es el sistema tan inefectivo de salud que tenemos en Puerto Rico. Además, aprendí de los abusos que tienen los seguros con los pacientes y clase médica. Esta es la enseñanza que tuve y de lo que pienso hacer, tomar acción en el futuro, porque no pienso quedarme de brazos cruzados.

La salud en Puerto Rico no puede depender de a quién tú conozcas o quién te puede colar en una cita médica o para un MRI o un CT Scan, cosas que tiene que recurrir todo el mundo que quiera recibir servicios de salud a tiempo. En Puerto Rico tienen que estar muriendo miles y miles de pacientes por falta de atención médica a tiempo. Si yo fuera “Juan de los Parlotes” estuviese esperando todavía por definir qué rayos tenía en la cara y posiblemente lo descubrieran cuando ya fuese muy tarde.

Ante la ausencia de servicios médicos a tiempo en Puerto Rico, los planes le dicen a esos pacientes que quieren irse a Estados Unidos a recibir tratamientos médicos adecuados y a tiempo, que no se vayan, que el servicio lo proveemos en Puerto Rico. Si te vas y recibes el tratamiento en Estados Unidos, te niegan cubierta por que supuestamente el tratamiento estaba disponible en Puerto Rico. ¿Cuándo estaba disponible? ¿Cuando ya esté muerto por esperar? Esa es la falacia más grande. Si un paciente tiene que esperar tres meses para una cita, tú no estás dando nada de servicio en Puerto Rico y no está disponible el servicio. Servicio de salud a destiempo es lo mismo que no proveer el servicio.

Mi estrategia legal para lidiar con la denegatoria de MCS de darme cubierta para mi tratamiento va a culminar con unos planteamientos legales que se harán a nivel federal. En estos momentos me los reservo, ya hay unos abogados estudiando los puntos luego de agotar los recursos administrativos.

Además, estoy en conversaciones con varias personas para cuando salga de este proceso crear una fundación para darle servicios gratuitos y orientación a médicos indigentes en contra de las aseguradoras por las denegatorias de cubierta. Toma mi ejemplo, desde el día uno, mi cirujano documenta a MCS y a todo el mundo, que yo necesitaba atención médica especializada y me refirió al “Moffitt”, donde se proveía ese servicio ya que no se daba en Puerto Rico. Me dice que el 95% de los pacientes con cáncer que atiende, los atiende en Puerto Rico, pero que hay un 5% que los refiere a Estados Unidos ya que en su opinión no existe tratamiento efectivo en Puerto Rico para esas condiciones que refiere, pero los planes siempre encuentran que los pacientes se tengan que atender en Puerto Rico. Mi médico, siendo el experto, les dice que no, pero ellos dicen que sí.

La población envejece cada día más y requiere más de servicios médicos. Sin embargo, los estudiantes de medicina salen con $400,000 o $500,000 en deuda de préstamos estudiantiles y en Puerto Rico no existen salarios adecuados en los hospitales para pagar sus préstamos. Mientras que hospitales de Estados Unidos ofrecen pagarles la educación, los préstamos y salarios desde que están en Escuela de Medicina. Por otro lado, los hospitales reclaman pérdidas millonarias a causa de los planes. Mientras, la clase médica con consultorios privados se quejan de que no pueden subsistir en Puerto Rico por las aseguradoras, que los tienen ahorcados económicamente”.

¿Qué has aprendido de todo este proceso?

“Lo más importante que yo he aprendido es valorar la clase médica y a todos los profesionales de la salud de Puerto Rico, que están en la isla por amor a la patria, no es por más nada. No hay ninguna razón por la cual un médico o un profesional de la salud se quede en Puerto Rico desde el punto de vista laboral y económico. Los planes médicos y los hospitales están descapitalizados. Unos pocos tienen la salud de Puerto Rico secuestrada. Ejecutivos devengando salarios enormes mientras los hospitales y planes médicos reflejan pérdidas millonarias. ¿Dónde están las reservas de esas instituciones? ¿Dónde está el gobierno federal y las instituciones estatales fiscalizando? Los hospitales y los planes médicos son como los bancos, tienen que tener una reserva de capital. ¿Dónde están esas reservas? Los políticos se hacen de la vista larga porque el cabildeo es intenso.  ¿Sabes cuál es la solución para esos pacientes que están a la deriva? Coger un pasaje, irse a Estados Unidos y acogerse al “Obama Care”, porque no hay forma con el sistema actual. La salud en Puerto Rico debe ser el principal tema en las plataformas de los partidos para las próximas elecciones ¿Quiénes van a atender a la población envejeciente de Puerto Rico? Yo me retiré de la Universidad de Puerto Rico en diciembre 31 del 2022. Se supone que la universidad me provea un plan médico. El sistema de retiro pactó con MCS. MCS pareció moverse porque, antes de que entrara en vigor mi plan en julio 1, moví todas mis contacto, documenté toda mi condición y tratamiento propuesto. Me aprobaron solo la primera cita en “Moffitt”. De ahí en adelante MCS me denegó todo. Ellos pretendían que cada cosa que a juicio de ellos se ofrecía en Puerto Rico, yo tenía que viajar a Puerto Rico aunque estaba evidenciado que mi sarcoma no se trata en Puerto Rico. Pretendía que yo fuera a inventar con alguien en Puerto Rico. ¿Cómo ellos pretendían que yo fuera a Puerto Rico a coger mi tratamiento intensivo del sarcoma diseñado en Moffitt con personal que nunca ha tratado mi sarcoma y en un área tan sensitiva como mi cara?”

¿Cómo va hoy tu tratamiento?

“Mi situación está manejable, controlada. Le están dando duro al tumor y está bajando. El Pet Scan refleja que no tengo actividad cancerosa en ninguna otra parte del cuerpo. Pero como mis médicos saben cómo se comporta mi sarcoma, me están dando tratamiento preventivo en el resto del cuerpo, por si hay células que se vayan a desarrollar, liquidarlas. Se supone que termine la primera semana de noviembre y ahí determinarán si es necesaria cirugía de remoción y reconstructiva. Estoy bien, estable, en un programa ambulatorio, he tenido la bendición de muchos puertorriqueños que me han ayudado, una familia me prestó un apartamento en Tampa, cerca de “Moffitt”. He tenido muchas bendiciones, no me puedo quejar. Claro, he tenido que hacer un pare al 100% de mis actividades profesionales. Estoy solo a medio pocillo. Pero Fernan, sería un ingrato si me quejo.”

En julio, durante el juicio del ex boxeador Félix Verdejo, se habló de una citación tuya como testigo de defensa y que pediste declinar. Se rumoró que era por razones médicas, sin más detalles. Supongo que era porque estabas en medio del proceso del diagnóstico de cáncer.

“Siempre he dicho que no existe tal cosa como una mala publicidad. Mientras toda esa vorágine de prensa inescrupulosa, de mentiras que se dijeron de gente que ni practican en la federal, que se inventaron unos cuentos y unas cosas que yo me quedé hasta en “shock”. Nada de eso a mí me preocupó, sinceramente. El que me conoce sabe que sería absurdo de mi parte el haber ayudado al esclarecimiento de un delito tan vil como ese y prestarme para obstruir la justicia, es absurdo. El gobierno federal no sabía ni que mi excliente existía cuando yo llegué a donde ellos con él y no tenían la intención de asumir jurisdicción. Yo estaba bien tranquilo porque mis testigos eran un fiscal que estuvo conmigo durante el proceso y como cuatro agentes. La verdad es hija de Dios y fueron absurdas muchas de las cosas que se dijeron allí”.

¿Te hubiera gustado acudir a la cita en el juicio para defenderte?

“Fíjate, en ese momento, mi prioridad era mi salud, no Verdejo. En ese preciso momento en que estaba ocurriendo todo eso, era mi primera cita médica en Moffitt. Me importaba un bledo, sinceramente, ir a testificar y toda la basura que estaban hablando de mí. Mi prioridad número uno fue lo que me dijo mi doctor en junio 16 cuando me dio el diagnóstico: “olvídate de todo y concéntrate en esto”. Y eso fue lo que hice, así fue. Mientras todo eso ocurría yo estaba en Florida bregando en lo que tenía que bregar. La semana en que más basura hablaron de mí, fue la semana en que más casos nuevos cerré. Lo otro que fue positivo para mí fue que en estas circunstancias es que tú ves a tus amigos y a tus enemigos. Todos salen a la calle. Vi a todos mis enemigos pasearse frente a lo que ellos entendían era mi féretro profesional. Ya sé quiénes están conmigo, quiénes saben lo que doy y el respeto a mi profesión versus las arpías que te envidian por tus logros profesionales. Por ejemplo, la licenciada María Domínguez, que litiga conmigo y ha visto casos conmigo, dio la milla extra en defenderme ante la opinión pública. Hay otros compañeros que se fueron a los extremos, a darle credibilidad al testimonio de un tipo que yo conocí por unas escasas horas y acababa de matar a una mujer embarazada versus lo que a todas luces es mi trayectoria de más de 32 años, así que, imagínate”.

¿Fuiste citado formalmente?

“No conforme a derecho. Y eso estaba en una de las mociones. No obstante, me puse a la disposición del Tribunal para ir a declarar sin citación, siempre y cuando no afectara mi tratamiento en Moffitt. Yo le expliqué al Tribunal que habían citado a un abogado de apellido Wiscovitch que alquila espacio en mi oficina. Las citaciones son en persona, no a terceras personas, a menos que uno lo autorice, cosa que yo no hice. Yo no estaba en Puerto Rico. La citación la dejaron en la oficina para Wiscovitch. Al final del día el Tribunal entendió que mi testimonio era un asunto colateral que no iba a la médula del caso”.

¿Tuvo algún efecto en tu trabajo y reputación lo que se dijo de ti en el juicio?

“Habrá gente, como todo lo que pasa en la vida, que le dan credibilidad a los testimonios vertidos en el tribunal por dos ex convictos cooperadores. Los que me conocen saben el profesionalismo que me ha distinguido por más de 30 años y saben que todo eso que se dijo fue absurdo. Hacer lo que me imputaba el tipo es echar por la borda mis 31 años de profesor en la Universidad de Puerto Rico, mis 32 años postulando en Puerto Rico, New York y Florida, por un tipo que yo acabo de conocer, eso es absurdo, por Dios. Eso lo creen los enemigos y prensa amarillista para hacer titulares, los amigos saben que esos son pajas que le caen a la leche. ¿Tú crees que si el gobierno creyera todo eso, no me hubiesen acusado por obstrucción a la justicia?”

¿Qué pasó entonces ese día en tu oficina con los Cádiz?

“Cuando termine todo el proceso de sentencia entonces podré hablar de las cosas específicas que ellos testificaron. Una por una diré lo que pasó y lo que no pasó. Y todas las mentiras que dijeron, especialmente con respecto al suegro y la esposa de Verdejo, siempre y cuando estos me autoricen”.

¿Qué ha significado para ti el apoyo de tu esposa Yahaira?

“Ha sido mi mano derecha, ha estado conmigo en todo momento. Se alterna con un asistente y amigo, Nicolás Díaz, ya que ella tiene que viajar constantemente a trabajar a Puerto Rico en la oficina. Sigue siendo mi cara en la oficina. Está firme, tranquila y sabe que le estoy metiendo mano al problema. La clave es no dejar que las cosas se conviertan en un problema. Si yo no hubiese hecho lo que hice, entonces sí tuviese un problema más grande que el que estoy afrontando actualmente.”

¿Cómo ha sido tu experiencia con todos esos profesionales que dieron la milla extra batallando contra el cáncer que te aqueja?

“Los verdaderos héroes en Puerto Rico son la clase médica y los profesionales de la salud. Luego de vivir el martirio que ellos viven, durante todo mi proceso tuve oportunidad de hablar y discutir estas controversias en ambos lados de la guerra que se lleva contra la salud en Puerto Rico. Médicos me han dicho que con todos los pacientes que tienen, están locos por cerrar e irse, me dicen que se van por las aseguradoras. Conozco muchos médicos que tienen otras profesiones y dejaron la medicina por culpa de las aseguradoras. He escuchado el cuento tantas veces. Yo veía al presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos hablar de esto pero yo no lo escuchaba. Pero he tenido la bendición de pasar por este proceso ya que ahora escucho, cuando antes oía y no me pienso quedar de manos cruzadas.”

¿Cómo ves la vida ahora luego del cáncer?

“El 80% de la recuperación está en la mente y el estado de ánimo. Le exhorto a todos los pacientes de cáncer que den la pelea con una mente positiva, agarraditos de la mano de papá Dios. Esto es un asunto de actitud. En el momento en que uno se derroque, la mente y espíritu son poderosísimos. En el momento en que uno se deje perder por los malos pensamientos, se cuestione el por qué, así no se puede. Meta mano, vaya pa encima y ore a Dios o a quien usted crea, agárrese de ese gran arquitecto del universo y métale mano al problema. No coja el sucio y lo pase debajo de la alfombra y piense que se va a ir por obra divina sin ningún tipo de acción de tu parte ya que hasta la medicina la creó Dios.”

¿Cómo describes tu experiencia con el cáncer?

“Son dos guerras. Una fisiológica y otra administrativa con los planes médicos de Puerto Rico. Esa es la desventaja que tenemos en Puerto Rico. No tan solo el paciente tiene que pelear por su salud, también tiene que pelear con unas aseguradoras que secuestraron la salud en Puerto Rico.”

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