Con mucha frecuencia se escucha decir: “Eso es culpa del gobierno, antes las cosas estaban mejor”.

El término gobierno se utiliza como sinónimo de administración pública. Usualmente cuando se quiere hacer referencia a la forma y conceptos empleados para hacer mover el aparato gubernamental, le llamamos gobierno. Sin embargo, el concepto correcto a usarse es administración pública.

El Dr. Leonardo Santana Rabell en su obra titulada “Fulgor y Decadencia de la Administración Pública en Puerto Rico: Agenda para la Reforma” define el concepto administración pública como el conjunto de instituciones, organizaciones, agentes sociales, políticas públicas, decisiones y acciones de la Rama Ejecutiva del Gobierno. Añade más adelante que a esas instituciones locales hay que sumarle las relaciones entre agencias del gobierno ejecutivo federal de los Estados Unidos que operan en Puerto Rico.

El modelo de administración pública que organizó el Partido Popular Democrático (PPD) en la década del 40 es el modelo a seguir para mantener un gobierno sano y eficaz. Este modelo funcionó por distintas razones. Dice el Dr. Santana Rabell, que, en ese momento histórico, los funcionarios públicos gozaban de gran prestigio y mantenían orgullo por lo que hacían. Indicaba además que la estabilidad política, la hegemonía del PPD y el consenso social de cambio fueron los factores que mantenían e influenciaron los años dorados de la administración pública en pais. Esto se tradujo en un buen y ágil servicio a la ciudadanía y un gobierno enfocado en eliminar la pobreza mediante la mejoría de los servicios de salud, la educación y la seguridad pública. Una vez se fueron opacando y apagando estos conceptos en la conciencia colectiva del pueblo, comenzó la época de la decadencia. Todo cambió para mal cuando decidimos como pueblo que eso no me corresponde a mí, cuando decidimos que, para resolver los problemas sociales, está el gobierno sin que la ciudadanía se incluya como parte de la solución.

Durante la década del 40 los problemas del país se resumían en falta de escolaridad, necesidad nutricional y pobre salubridad. Hoy intercambiamos estos por falta de compromiso con los estudiantes, necesidad económica y la crisis en el sistema de salud.

Tenemos que reconocer que para poder retomar el camino que una vez andamos, tenemos que pensar en colectivo y no en singular, devolverle el prestigio al servicio publico y lograr estabilidad política entre todos.