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El ejército israelí ordenó el domingo la evacuación de más zonas en la segunda ciudad más grande de la franja de Gaza, Jan Yunis, y sus alrededores, conforme su ofensiva se desplazaba a la mitad sur del territorio, donde dijo que se ocultaban muchos líderes de Hamás.

Durante la noche y la madrugada se reportaron intensos bombardeos en la zona de Jan Yunis y de la ciudad sureña de Rafah, así como partes del norte que eran el blanco principal de la dura campaña aérea y terrestre israelí.

Muchos de los 2.3 millones de habitantes del territorio están hacinados en el sur después de que las fuerzas israelíes ordenaran a los civiles que abandonaran el norte en los primeros días de los dos meses de guerra.

Con la reanudación de los combates menguaron las esperanzas de negociar otra tregua temporal. Un cese el fuego que duró una semana, hasta el viernes, había facilitado la liberación de docenas de rehenes israelíes y extranjeros en Gaza y de palestinos encarcelados por Israel.

“Seguiremos librando la guerra hasta que alcancemos todos sus objetivos, y es imposible alcanzar esos objetivos sin la operación terrestre”, dijo el primer ministro, Benjamin Netanyahu, en un mensaje televisado el sábado por la noche.

El ejército israelí amplió el domingo sus órdenes de evacuación en Jan Yunis y sus alrededores y pidió a los habitantes de al menos cinco zonas y vecindarios más que se marcharan por su propia seguridad.

Los residentes dijeron que el ejército israelí dejó caer panfletos que ordenaban a los residentes que se movieran al sur, a Rafah, o a una zona costera en el suroeste. “La ciudad de Jan Yunis es una zona de combates peligrosa”, indicaban los papeles.

El principal hospital en Jan Yunis recibió al menos tres muertos y docenas de heridos el domingo por la mañana por un ataque israelí contra un edificio residencial en el este de la ciudad, según un periodista de Associated Press en el hospital.

Por otro lado, los cuerpos de 31 personas fallecidas en bombardeos israelíes en el centro de la Franja de Gaza fueron trasladados al hospital Mártires de Al Aqsa, en la ciudad central de Deir al Balah, indicó Omar al-Darawi, administrativo de ese hospital.

Videos de AP mostraban cadáveres en bolsas corporales en el suelo ante el hospital de Dier al Balah mientras docenas de personas ofrecían plegarias fúnebres el domingo por la mañana. Los cuerpos fueron cargados después en un camión para enterrarlos.

Una mujer lloraba sentada en una silla mientras acunaba el cuerpo de un niño en su regazo. Otro adulto llevaba el cuerpo de un bebé al camión.

Observadores de Naciones Unidas dijeron en un comunicado emitido antes de las nuevas órdenes de evacuación que las zonas a las que se había dirigido a la población suponían apenas un cuarto del territorio del enclave. En esas zonas vivían casi 800,000 personas antes de la guerra.

Antes de que se reanudaran los combates, Estados Unidos, el aliado más cercano de Israel, había advertido a Israel que evitara un nuevo desplazamiento masivo significativo.

El ejército israelí dijo el domingo que sus cazas y helicópteros “alcanzaron objetivos terroristas en la Franja de Gaza, incluidos túneles terroristas, centros de mando y almacenes de armas” durante la noche, y que un dron había matado a cinco combatientes de Hamás.

En el norte de Gaza, rescatistas con equipamiento escaso trataban de excavar el domingo entre los restos de edificios en el campo de refugiados de Jabaliya y otros vecindarios en Ciudad de Gaza para buscar posibles sobrevivientes y recuperar cadáveres.

“Atacan en todas partes”, dijo Amal Radwan, una mujer que se refugiaba en Jabaliya, un campo de refugiados urbano. “Hay un ruido constante de explosiones a nuestro alrededor”.

Mohamed Abu Abed, que vive en el vecindario Sheikh Radwan de Ciudad de Gaza, también dijo que había ataques aéreos y fuego de artillería constante en su barrio y los alrededores.

“La situación aquí es inimaginable”, dijo. “La muerte está en todas partes. Uno puede morir en un instante”.

El Ministerio de Sanidad en Gaza, que está gobernado por Hamás, dijo que la cifra total de muertos en el enclave desde el comienzo de la guerra el 7 de octubre había sobrepasado los 15.200, un gran incremento desde la cifra anterior de más de 13,300 fallecidos publicada el 20 de noviembre. El ministerio no distingue entre civiles y combatientes muertos, aunque dijo que el 70% de ellos eran mujeres y niños. Más d 40.000 personas han resultado heridas desde que comenzó la guerra.

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