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Luego de una de las carreras artísticas más destacadas en Puerto Rico y gran parte del mundo, el Big Boss del reguetón, Daddy Yankee, inició su despedida de los escenarios musicales en la patria que comenzó a escuchar y a bailar sus canciones hace tres décadas.

Lejos de la nostalgia que caracteriza las despedidas, Yankee estableció desde el inicio el tono de fiesta y celebración tras declarar al público su intención de convertir al Coliseo José Miguel Agrelot en San Juan en una “discoteca gigante”. Y así fue, canción tras canción el orgullo de la comunidad Villa Kennedy puso a mover y a bailar al público con un repertorio musical que cubrió sus inicios con DJ Playero, su primer invitado, temas de Barrio Fino, y canciones como Despacito y otros éxitos que catapultaron y consolidaron su posición como uno de los grandes exponentes de la música urbana.

Una tarima suspendida desde el techo del recinto y que se desplazaba de lado a lado, sirvió de plataforma para que el Daddy iniciara el concierto vestido con gafas y ropa negra. Eventualmente, en otros segmentos, el también compositor lució indumentaria roja y multicolor con estilos urbanos típicos de los cantantes del género.

Mira la fotogalería de Rafael Contreras:

Posteriormente, el rapero utilizó la tarima principal acompañado de su grupo de bailarines y artistas invitados como Jowell y Randy -que alborotaron al público con el tema Agresivo- Baby Rasta y Gringo, Omar Courtz, De La Guetto, MC Cejas, Guelo Star y el grupo de baile los Jabbawockeez.

Dentro del público se podía divisar, además, a espectadores con banderas de países como México, Nicaragua y Chile, presumiblemente fanáticos internacionales del “Jefe” que viajaron hasta el archipiélago para presenciar sus últimos conciertos. El mismo cantante saludó desde la tarima a público de Perú, Cuba, República Dominicana, Italia y Alemania entre otros países agradeciendo su asistencia. Saludó de igual forma al público boricua describiendo a Puerto Rico como “otra cosa”.

A pesar de que el público se mantuvo activo bailando y coreando las canciones de principio a fin, no hubo un momento más retumbante y repleto de energía como cuando comenzó a sonar la Gasolina, la canción más trascendental del cantante que marcó un antes y un después tanto en su carrera como en el género del reguetón.

“Está canción salió la canción de la década del 2000 al 2010. Esta canción cambió la historia de la música para siempre. Esta canción le abrió las puertas a un género que la gente desconocía, la canción más histórica del movimiento urbano. La canción que parece que salió ayer”, exclamó el artista para de inmediato dar rienda suelta al ritmo rápido y dinámico que caracteriza al tema.

Finalizada la Gasolina, el cantante agradeció al público y se despidió.

“Muchas gracias a todos los que vinieron al show, gracias mi gente. Esa fue la historia musical de este servidor. Gracias a toda mi gente bonita por venir aquí. A todos mis boricuas por el apoyo que me han brindado desde el día uno, desde el underground, muchas gracias”, finalizó la llamada leyenda del género urbano.

La jornada musical de Ramón Luis Ayala Rodríguez, nombre de pila del artista, y denominada como La Meta, continuará durante otras próximas cuatro funciones hasta el 3 de diciembre, día en que se apagará el micrófono de uno de los artistas más importantes y consagrados de nuestra historia.

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