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NUEVA YORK (AP) — Un mes después de que funcionarios federales recomendaron las nuevas versiones de las vacunas contra el COVID-19, el 7% de los adultos y el 2% de los niños de Estados Unidos se habían vacunado.

Un experto señaló que esas tasas son “terribles”.

Las cifras, dadas a conocer el jueves durante una reunión organizada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), surgieron de una encuesta nacional que incluyó a miles de estadounidenses y fue realizada hace dos semanas.

Los datos también indicaron que cerca del 40% de los adultos dijeron que probablemente se vacunará, o que definitivamente no lo hará. Un porcentaje parecido de padres de familia dijeron que no planean vacunar a sus hijos.

A finales del verano boreal, funcionaros de salud del gobierno estadounidense hicieron que la campaña de vacunación contra el COVID-19 del país fuera más parecida a la campaña anual de la influenza.

Los funcionarios aprobaron las nuevas versiones de las vacunas que tienen un solo objetivo: un descendiente de la variante ómicron llamado XBB.1.5. Reemplazaron las vacunas que tenían como objetivo a la variante original del coronavirus y una subvariante de ómicron mucho más antigua. El mes pasado, los CDC recomendaron las vacunas para todas las personas mayores de 6 meses.

El gobierno también hizo la transición a un sistema comercializado que depende de la industria de atención médica, y no del gobierno, para manejar la distribución de las vacunas. Muchas personas que fueron inmediatamente a vacunarse dijeron que las farmacias o médicos no tenían las dosis.

Se ha instado a los estadounidenses a acudir por las diferentes versiones de las vacunas durante más de dos años y medio. Este año, las muertes y hospitalizaciones por COVID-19 cayeron a los niveles más bajo que se han registrado en los últimos tres años.

Los casos siguen en niveles bajos en comparación con los primeros meses de la pandemia. Sin embargo, las autoridades sanitarias dijeron que aún se están reportando unas 18.000 hospitalizaciones y 1.200 muertes cada semana por esta enfermedad.

Una experta que estaba en la reunión, la doctora Camille Kotton de la Facultad de Medicina de Harvard, señaló que las cifras eran “terribles” y que parte del problema podría ser la confusión de los pacientes. Pidió reforzar las labores de educación pública.

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El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe apoyo del Grupo de Medios de Ciencia y Educativos del Instituto Médico Howard Hughes. La AP es la única responsable de todo el contenido.

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