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Del Centro de Periodismo Investigativo

Irene Espinoza, de 85 años, lleva cinco años en cama. Ella, al igual que la mayoría de los adultos mayores en Puerto Rico, ha sido particularmente afectada por los episodios prolongados de calor extremo que vive el País desde hace más de cinco meses.

Su piel tan frágil y fina, que se lacera hasta con el roce de una sábana, empeoró durante el verano, contó su cuidadora Luz Hernández desde la marquesina de su hogar en el Barrio Voladoras de Moca.

Este año, la Isla ha experimentado índices de calor por encima de los 115 grados Fahrenheit, y el mes de septiembre cerró como el más caliente desde 1899, la fecha más antigua con temperaturas en récord en Puerto Rico, según un análisis del Centro de Periodismo Investigativo (CPI) con datos del Servicio Nacional de Meteorología (SNM). Esto coincide con el calor extremo que se registró durante septiembre en todo el mundo, el cual ha sido catalogado por la Organización Meteorológica Mundial como el mes más caluroso desde el periodo de 1850-1900. El 2023 también se perfila como el año más caliente de la historia.

El análisis del CPI también reveló un aumento de hasta 5.6º F en la temperatura promedio en tan solo una década, entre junio del 2013 y junio del 2023 en la Isla.

Mientras esto ocurre, el secretario de Salud, Carlos Mellado López, al preguntársele sobre si se habían producido muertes vinculadas a los episodios de calor extremo del 2023, dijo que en los datos oficiales del Registro Demográfico hay un caso de 2017, que ya había sido identificado por el CPI y no corresponde a la situación actual. No respondió la pregunta de si su agencia tenía conocimiento de personas cuya salud se haya visto afectada por el calor extremo de los pasados meses.

Las personas encamadas y los adultos mayores son unas de las poblaciones más afectadas por el calor extremo en un país que está envejecido con 750,000 personas de más de 65 años. Sin embargo, se desconoce la magnitud de los afectados y cuántas muertes por esta causa pudieron haber ocurrido durante este año porque es complicado para los médicos saber con certeza si los síntomas que presenta un paciente están relacionados al calor.

Otras de las poblaciones que se pueden afectar con el calor extremo son las personas sin hogar, las embarazadas, los niños y los atletas.

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“Cuando tienes índices de calor de 120, 110, 113 [grados Fahrenheit], y una población con alta prevalencia de obesidad mórbida, una pirámide demográfica en la cual Puerto Rico se está envejeciendo, tenemos alta prevalencia de condiciones cardiovasculares, cáncer,  hipertensión y diabetes. Eso es lo que nos hace a nosotros más vulnerables a estos episodios de calor extremo. Estamos hablando de cientos de miles de personas en Puerto Rico”, sostuvo el doctor Pablo Méndez Lázaro, catedrático asociado del Departamento de Salud Ambiental en la Escuela Graduada de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

El índice de calor es una combinación entre la humedad y la temperatura. Se le conoce también como “temperatura aparente” porque es cómo el ser humano la siente, según explicó Ernesto Rodríguez, director del Servicio Nacional de Meteorología, al CPI.

Méndez Lázaro dijo que a este panorama de condiciones “sensitivas al calor”, también se suman los factores sociales, como el ingreso y el nivel de pobreza. Según explicó, las personas que viven por debajo del umbral de pobreza y que son de bajo poder adquisitivo, “no necesariamente van a tener el presupuesto para comprar un aire acondicionado o tenerlo prendido durante todo el tiempo que dure el episodio de calor”.

Este es el caso de Espinoza, quien durante el verano no tenía aire acondicionado. Hoy día, gracias a una donación de un vecino, cuenta con el equipo que le ha ayudado a su delicada piel.

No son sólo los golpes de calor

El doctor Méndez Lázaro, también miembro del Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático, dijo que se debe romper con la visión de que el calor extremo solo provoca golpes de calor, sino que hay un sinnúmero de otras cosas que se alteran y se exacerban en el organismo humano en altas temperaturas. Por ejemplo, las personas que sufren de cambios hormonales que tienen hot flashes [sofocones], y quienes reciben quimioterapia, se ven afectados por las altas temperaturas.

“¿Cuántas personas en Puerto Rico están en tratamiento de quimioterapia bajo estos episodios de calor extremo, y cuántos de ellos están bajo el umbral de pobreza? Hay que ser realistas, esos son los que están sufriendo”, dijo.

Mencionó que en el área laboral, los trabajadores de la construcción, de los aeropuertos, de la industria marítima y pesquera, empleados que trabajan en las carreteras, y los agricultores, son quienes están más expuestos al calor extremo.

“No son los jóvenes, no son las personas saludables, no son las personas de alto poder adquisitivo [quienes se ven más afectados], son grupos poblacionales particulares y eso hay que entenderlo. No todo el mundo muere por el calor, claro que no, al igual que no todo el mundo muere por inundaciones”, sostuvo.

“Hay otras cosas que exacerban el calor, como las islas de calor. Así que eso también hace que el lugar donde tú vivas, el lugar de residencia, también puede ser que tú seas más vulnerable o más expuesto a las condiciones extremas. Áreas densamente ocupadas son más propensas a retener calor extremo que aquellas áreas que tienen jardines, parques y áreas verdes”, agregó al explicar el concepto islas de calor.

En 2016, Méndez Lázaro trabajó en una investigación que analizó el impacto de las altas temperaturas en la mortalidad durante el periodo de 2009 al 2013. La misma encontró que aumentó el riesgo de muerte de personas con condiciones cerebrovasculares y cardíacas en San Juan y Bayamón durante los veranos del 2012 y 2013. Estas condiciones fueron exacerbadas por el calor, explicó.

Actualmente, el profesor se encuentra trabajando en un estudio más abarcador, en el que se analiza la mortalidad y el calor extremo desde el 2015 hasta el 2020 en el archipiélago de Puerto Rico. No hay ningún otro estudio reciente sobre el tema.

El CPI analizó los datos de mortalidad de Puerto Rico desde el 2015 hasta mayo de 2023 y solo dan cuenta de una muerte oficial por “golpe de calor” desde el 2015. Se trata de un empleado de la construcción que murió en el 2017. Sin embargo, estos datos excluyen la mayoría del periodo de episodios prolongados de calor extremo  que comenzó este año 2023 en mayo y aún continúa, porque el Departamento de Salud no entregó los datos más actualizados. Esta organización demandó a la agencia y al secretario Mellado López, por la entrega incompleta de la última solicitud de datos que se le hizo para otra investigación periodística.

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