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En junio, el presidente chino, Xi Jinping, recibió al presidente palestino en Beijing e invitó al primer ministro israelí a una visita de Estado. Benjamín Netanyahu aceptó y China estaba en camino de desempeñar un papel más importante en la región.

Luego vino el ataque de Hamas contra Israel, que volvió incierto el viaje de Netanyahu de finales de octubre y puso a prueba el enfoque de Beijing en Medio Oriente. La declarada neutralidad de China en la guerra ha molestado a Israel, pero Beijing puede ganar en el largo plazo al forjar vínculos más estrechos con los países árabes, dijeron los expertos.

“Al menos durante un tiempo, la política de Beijing en Medio Oriente estará paralizada por la guerra”, dijo Shi Yinhong, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Renmin de China, con sede en Beijing.

Eso no ha impedido que China intente ser escuchada.

Su enviado para Oriente Medio, Zhai Jun, habló por teléfono con funcionarios palestinos y egipcios la semana pasada y pidió un cese del fuego inmediato y apoyo humanitario para el pueblo palestino.

Zhai también llamó a los funcionarios israelíes para decirles que China “no tiene intereses egoístas en la cuestión palestina, pero siempre ha estado del lado de la paz, del lado de la equidad y la justicia”. Dijo que “China está dispuesta a trabajar con la comunidad internacional para promover la paz y fomentar las conversaciones”.

China está a favor de la solución de dos Estados que permita un Estado palestino independiente.

Mientras viajaba por Oriente Medio el fin de semana, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, llamó a Wang para pedirle a China que utilice su influencia en la región para evitar que otros países y grupos entren en el conflicto y lo amplíen. Se desconoce la respuesta de Wang. Se sabe que China tiene vínculos comerciales y políticos con Irán, que a su vez apoya a Hamas y al grupo armado libanés Hezbollah.

La conversación fue el primer contacto de alto nivel de Estados Unidos con China sobre la situación en Medio Oriente desde el ataque de Hamas.

Beijing, al tratar de mantener un delicado equilibrio, quiere posicionarse como mediador y ejercer su influencia en la región, dijeron Maria Papageorgiou, profesora de política y relaciones internacionales en la Universidad de Exeter, y Mohammad Eslami, investigador de la Universidad Minho, en un correo electrónico conjunto.

“La participación de China en Medio Oriente aumentará durante este conflicto. Beijing desempeñará un papel más importante en los esfuerzos por poner fin a la guerra y asegurar sus intereses económicos y quiere capitalizar la frustración de los Estados árabes con Estados Unidos para establecerse como una gran potencia en la región”, escribieron los investigadores.

Sin embargo, el enfoque de Beijing corre el riesgo de alienar a Israel.

Tuvia Gering, investigadora del Centro de Política Israel-China del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv, describió la posición de Beijing como “neutralidad pro-palestina”, muy parecida a su posición sobre la invasión de Rusia a Ucrania.

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