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En una publicación en redes sociales realizada el viernes, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, se entró en la caótica contienda para reemplazar a Kevin McCarthy como presidente de la Cámara de Representantes al respaldar al representante Jim Jordan para el puesto. Es el intento más reciente de Trump de utilizar su influencia dentro de un Partido Republicano que ya ha modificado de pies a cabeza en los ocho años que han transcurrido desde su primera candidatura a la presidencia de Estados Unidos.

“Creo que lo hace bien. Espero que lo haga bien”, comentó Trump, el favorito para ganar la candidatura del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de 2024, en referencia a Jordan durante una entrevista el viernes con Real America’s Voice. “Es competente, como comprenderás. Y también son amistosos conmigo. Gente muy agradable y buena. Veremos qué pasa”.

Con el firme control de Trump sobre la base del Partido Republicano, su apoyo puede despejar el campo en muchas primarias al Congreso. Pero la contienda por la presidencia del legislativo es más compleja, una lucha dentro del partido que se desarrollará en secreto en algunos momentos y en un ambiente tenso con muchos republicanos furiosos por la destitución de McCarthy. Jordan se enfrenta al menos a otro candidato, el líder del bloque mayoritario en la Cámara de Representantes, Steve Scalise, que también mantiene buenas relaciones con Trump. No está claro si alguien tiene suficientes votos para conseguir el puesto y, si Jordan perdiera, podría surgir otro aliado de Trump.

Considerados en conjunto, la dinámica significa que el respaldo de Trump a Jordan podría tener pocas repercusiones en los resultados. Y eso puede no importar mucho al final.

Independientemente de quién sea el próximo presidente de la cámara baja, Trump tiene una influencia innegable sobre los republicanos del recinto. Fueron sus partidarios —encabezados por el representante de Florida, Matt Gaetz— quienes orquestaron la destitución de McCarthy y quienes han impulsado gran parte de la agenda del Partido Republicano en la Cámara de Representantes. No han podido o no han querido zafarse de su control y ahora se ven abocados a otras elecciones presidenciales con él a la cabeza, incluso cuando muchos en el partido se preguntan si puede ganar la elección y cómo afectará las contiendas por otros puestos.

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Colvin informó en Nueva York. La periodista de The Associated Press Lisa Mascaro contribuyó a este despacho.

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